El Papa se rebela: «Yo soy un indisciplinado, nato, nato, nato»

Las declaraciones del Papa Franciso en una entrevista a La Civiltà Cattolica, la histórica publicación de la Compañía de Jesús han convulsionado los cimientos de la Iglesia. Bergoglio sostiene que la Iglesia tiene que dejar de obsesionarse con temas como el aborto, los anticonceptivos y la homosexualidad.

Durante tres días de conversación con el jesuita italiano Antonio Spadaro, el Papa Francisco ha contestado a la pregunta de quién era Jorge Mario Bergoglio, diciendo que no puede saber cuál es la respuesta exacta «Yo soy un pecador. Esa es la definición más exacta. Y no se trata de un modo de hablar o de un género literario. Soy un pecador».

No es la única declaración sorpresiva que ha dado el Papa que se ha mostrado muy crítico con la Iglesia y con sus ministros, asegurando que «el pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios clérigos de despacho» y que «el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio».

Bergoglio ha dicho que «lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla» y que «son muchos, por poner un ejemplo, los que creen que los cambios y las reformas pueden llegar en un tiempo breve».

Pero Francisco no sólo ha hablado de la Iglesia, también ha hablado de sí mismo, asegurando que no es una persona de derechas, pero que muchos le han puesto su etiqueta porque su gobierno como jesuita «adolecía de muchos defectos«. «Tenía 36 años, una locura. Había que afrontar situaciones difíciles, y yo tomaba mis decisiones de manera brusca y personalista«, aseveró el Pontífice.

También ha hablado sobre el papel de las mujeres y de la homosexualidad. El Papa Francisco defiende que la religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero que, como Dios en la creación ha hecho libres a los hombres, «no es posible una injerencia espiritual en la vida personal».

[blockquote style=»1″]»Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. yo entonces le respondí con otra pregunta: ‘Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿Aprueba la existencia con afecto o la rechaza y la condena?»[/blockquote]

El papa también apuesta por trabajar más hasta elaborar «una teología profunda de la mujer» por que «el genio femenino esté en los lugares donde se toman las decisiones importantes». Así, subraya que «no hay que confundir la función con la dignidad» pues María, una mujer, es «más importante que los obispos».

En este sentido, añade que es necesario «ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia«, critica los discursos que «a menudo se inspiran en una ideología machista» y dice temer «la solución del machismo con faldas, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón».

No es la primera vez que Jorge Mario Bergoglio se desmarca del camino que la Iglesia de Roma había pautado hasta el día de hoy, pero en esta ocasión ha tocado muchos temas que duelen mucho dentro del seno del Vaticano. Incluso ha llegado a afirmar que se duerme rezando.

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