Éramos pocos espiando y llegó Putin

Como si se tratara de una película sobre la Guerra Fría, la última en sumarse al escándalo del espionaje masivo ha sido Rusia. Los espías han cambiado las gafas oscuras, el sombrero y la gabardina, por los ordenadores, los servidores de mensajería y los USB. Según informan los diarios italianos Il Corriere della Sera y La Stampa, el presidente ruso, Vladimir Putin, habría entregado a los 26 líderes asistentes a la G-20 celebrada en San Petersburgo, una memoria y un cable USB que contendrían virus troyanos pra captar datos. Una noticia, que ahonda aún más en el clima de desconfianza diplomática que vive la esfera internacional.

Tras un primer análisis, se detectó que tanto el USB como el cable contenían dos troyanos que podían captar los datos de los ordenadores y de los móviles a los que se conectaran. Aunque no está aún claro si se entregaron «modificados«, el Consejo envió a las 26 delegaciones mensajes informando de este hecho.

Esta noticia se suma a la sospecha de ciberespionaje masivo que pesa sobre Obama y la NSA, aunque altos cargos de la inteligencia norteamericana, han declarado en el diario The Wall Street Journal, que los datos filtrados por Snowden han sido malinterpretados y en realidad el seguimiento de millones de comunicaciones de franceses y españoles fue llevado a cabo por las agencias de inteligencia europeas.

El máximo responsable de la NSA, el general Keith Alexander, asegura que «la persona que robó el material clasificado no entendió lo que estaba viendo», aunque el director del CNI (agencia de inteligencia española) defenderá en el Congreso en su comparecencia a puerta cerrada la próxima semana que España, como dijo Estados Unidos, cedió metadatos de millones de llamadas a la NSA, pero que estos provenían del exterior, no dentro de España, según han confirmado fuentes del Gobierno a la Cadena SER.