Happy Halloween!!

Un año más la Víspera de Difuntos (All Hallow’s Eve) está aquí.  Esta tradición de origen celta que se celebra sobre todo en los países de habla inglesa, cada vez se extiende más por el planeta. Y es que a la gente le gusta pasar miedo, al menos durante una noche y por diversión.  Disfraces terrórificos, sustos, dulces y calabazas salen a la calle en una festividad que, aunque parezca un invento estadounidense, lleva celebrándose siglos.

¿Está preparado para el Trick or Treat?

¿Por qué se tallan calabazas y se usan cómo linternas?

Narra una leyenda irlandesa que había un pillo de nombre Jack, el Tacaño. Tenía el alma tan negra que el diablo subió de los infiernos disfrazado para retarse con él.  Después de beber con Jack durante muchas horas y comprobar en persona lo malvado que era Jack, el diablo le reveló su identidad y le dijo que había ido a llevárselo con él para hacerle pagar sus pecados. Jack le pidió que bebieran juntos una ronda más, como última voluntad. El diablo se lo concedió, pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para demostrar sus poderes. Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda, Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata. Incapaz de salir de allí el diablo le ordenó que le dejara libre, pero Jack respondió que no lo haría a menos que prometiera volver al infierno para no molestarle durante un año. Y así fue.

Transcurrido ese tiempo, el diablo apareció de nuevo en casa de Jack para llevárselo al inframundo, pero de nuevo Jack pidió un último deseo, en este caso, que el amo de las tinieblas cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener una última comida antes de su tormento eterno. Lucifer accedió, pero cuando se hallaba trepado en el árbol, Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar. En esta ocasión pidió no ser molestado en diez años, además de otra condición: que nunca pudiera el diablo reclamar su alma para el inframundo. Satanás accedió y Jack se vio libre de su amenaza.

Pero al morir, Jack subió al cielo presuroso y San Pedro no le dejó entrar, por su mala vida. Así que fue enviado al infierno, donde el diablo tampoco le dejó entrar. Para vengarse de él, el diablo lo expulsó y le lanzó unas ascuas ardientes que Jack atrapó en un nabo. Dice la leyenda que Jack se vio a deambular por el mundo sin más  luz que la de su improvisada linterna, hasta que fue concido como «Jack of the Lantern», (nombre que se abrevió al definitivo «Jack O’Lantern»).

Desde entonces, la gente decora su casa en la festividade Halloween, primero con nabos, y ahora con calabazas (al imitar con su color el resplandor de las ascuas infernales) para alumbrar el camino a los difuntos en Halloween y para evitar que Jack llamase a sus puertas.