Principio de acuerdo que pondría fin al abismo fiscal estadounidense

La gran partida de ajedrez que se disputaba en Estados Unidos al borde del abismo fiscal (la fecha límite para no entrar en suspensión de pagos era esta madrugada) ha terminado en tablas para ambos contricantes. Republicanos y demócratas han alcanzado un principio de acuerdo para acabar con el cierre del Gobierno y evitar una crisis monetaria global.

El acuerdo, forjado en el Senado, no es más que un aplazamiento que podría volver a generar una crisis a principios de 2014. De este modo, se elevaría el techo de endeudamiento de Estados Unidos hasta el 7 de febrero, desbloqueando el presupuesto federal que reabriría la Admistración federal (cerrada desde el 1 de octubre) hasta el 15 de enero.

La noticia ha sido filtrada por representantes de ambos partidos, aunque aún no es oficial, ya que la propuesta debe ser votada en la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría y en cuya postrura es decisiva la posición del Tea Party. La facción más dura de los republicanos siguen exigiendo cambios en la nueva ley sanitaria.

Un comité bipartidista y bicameral se encargaría de negociar un acuerdo presupuestario a largo plazo que debería ser presentado en diciembre y dando tiempo a que el Congreso inicie un debate sobre el gasto y reducción del déficit

El presidente de EE UU, Barack Obama, confía en que el acuerdo bipartito del Senado logre terminar con la parálisis del Gobierno y evitar que el país entre en suspensión de pagos. Así lo ha hecho saber a través del portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. Aunque desde el Ala Oeste, no confían al 100% en que la propuesta salga victoriosa del Congreso, Carney asegura que  aplauden el esfuerzo de los senadores y piden al Congreso que actúen rápido para que se convierta el ley.

Mientras tanto, Harry Reid, líder de la demócratas en el Senado, afirma que «Ha sido realmente duro«, pero que este acuerdo «manda un mensaje a los americanos» y a «cada país del mundo»: EEUU «asume sus compromisos». Por su parte, Mitch MConnell, desde el partido republicano, apunta a que este no es el acuerdo ideal, pero es necesario en la situación de crisis fiscal que vive el país. McConnell también dejó un recado para el Tea Party, máximo responsable de forzar la máquina hasta el borde de la suspensión de pagos, alegando que «es tiempo de que los republicanos se unan tras otros objetivos globales».