«Vendo riñón por necesidad»

La Organización de Transplantes Española (ONT) ha dado la voz de alerta ante la proliferación de anuncios en un conocido portal de Internet de venta de órganos y lo ha puesto en conocimiento de la Brigada de delitos telemáticos de la Guardia Civil. En España, la legislación es clara: la compra y venta de órganos, el anuncio y promoción de este tipo de tratos son delitos tipificados en el Código Penal, que contempla penas de hasta 12 años de cárcel. Las leyes españolas también contemplan penas de prisión para aquellos ciudadanos que practiquen el llamado «turismo de trasplantes».

Esta semana periódicos españoles como El Correo   o El Huffington Post se hacían eco de la noticia alertados por estos anuncios en los que los resposables donarían un riñón o médula espinal debido a las dificultades económicas que padecen. Este es el caso de Juan José, que publicó este texto en una página de anuncios de Internet «en un momento de locura, de necesidad total«. Aunque ahora la situación no es tan acuciante, asegura que ahora no sabe retirarlo, pero admite que si recibiese una propuesta por su riñón se lo pensaría y tomaría su decisión en función de la cantidad que le ofreciesen, tal y como le explicó a compañeros de elhuffintong.es.

El caso de Juan José no es el único. Reme es madre de dos niños y está en paro. Asegura que no tiene ni un euro en el bolsillo y que sobrevive gracias a su madre, de donde saca la comida para llenar su nevera o comprarles gusanitos a sus hijos de 9 y 5 años, y a la pensión de mil euros de su padre. La asfixia económica de Reme, que además tiene que hacer frente a la hipoteca y a un préstamo bancario, cansada de buscar trabajo y no encontrar, decidió poner un anuncio para donar su riñón por una «compensación ecónomica» . Tal y como explica en El Correo, desde que puso este mensaje, hace más de un mes, afirma que una persona se ha puesto en contacto con ella, pero no ha llegado a nada y unque no habla de dinero en su anuncio, al preguntarle señala que no lo vendería «por menos de 30.000 o 40.000 euros«.

Al igual que Reme y Juan José, que estarían dispuestos a dar un riñón por ayudar a su familia, está el caso Rubén asegura que necesita con urgencia el dinero ya que está en la calle y tiene una mujer y una hija de dos años. «Es una decisión difícil, de mucha responsabilidad y hay tener valor para tomarla, pero quiero dar un futuro a mi hija y a mi mujer». Ni siquiera sabía que vender un órgano era ilegal, ya que lo principal para él es su familia. Desesperación ante una crisis económica que parece no terminar nunca y que se ha cebado con los más débiles, a pesar de que desde el Gobierno e instituciones oficiales aseguran que el final está cada día más cerca.