Profesor Corazón: Un pecador que busca el perdón de Dios

– Aló, buen día, ¿podría hablar con el profesor Corazón?

Con él habla, dígame, ¿en qué puedo ayudarle?…

– Alabado sea Dios…

¿Disculpe? 

– Profesor, mi nombre es Daniel y estoy triste…

Qué lo acongoja… Lo escucho.

Profesor, soy un gran pecador y no merezco el perdón…

Sigo sin entender, por favor, qué le pasa. Creo que Usted necesita un pastor…

– Profesor, la gente no me entiende… Cada vez que hablo en público, se burlan de mí… Quizás no a carcajadas, pero noto que no me toman en serio… y eso que cuando hablo trato de poner voz engolada y parecer una persona seria e importante, como que sé de que estoy hablando… igual noto que se burlan de mi a mis espaldas…

Sea un poco más concreto por favor, para poder ayudarle…

– Mire, hace poco aspiré a ocupar un cargo público pero no me fue tan bien…

¿A qué se refiere con “no tan bien”?

– En el cuadro de la última cena había más gente que en las urnas votando por mí… saqué tan pocos votos que incluso me enojé con mi señora porque parece que tampoco votó por mí…

Entiendo, es penoso, ¿usted busca algo de consuelo?

– No se preocupe. Verá, de verdad quería hacer de éste un país mejor, pero veo que está lleno de pecadores… Yo solo quería que todos fueran bautizados para salvarlos del infierno. Exigir que el bello acto de hacer el amor se limitara exclusivamente al matrimonio. Prohibir el alcohol pues es del demonio y procurar que los extranjeros que ingresaran a mi región lo hicieran con una Biblia en vez de un pasaporte… Como verá, propuestas bastante progresistas…

Espere un momento, ¿me va a decir que usted se casó virgen?

– De ese tema prefiero no hablar profesor… Usted sabe, el pecado está a la vuelta de la esquina… y mis pecados del pasado son horribles, con decirle que alguna vez fui Demócrata Cristiano…

Qué?!!! Eso si es horrible verdaderamente, algo que no tiene perdón de Dios, cosa que muchos ni siquiera se atreven a confesar… pero continúe…

– Quiero que me ayude profesor, quiero ser aceptado. El otro día cree una cuenta en Twitter. Sé que es una herramienta del demonio, pero de alguna forma se debe llevar adelante la evangelización en campaña. Lo único que logré fue que me continuaba molestando “gente del vil mundo”, pude darme cuenta que los únicos que me seguían eran puros trolos como les llaman en ese mundillo…

¿Y ha pensado que quizás no toda la gente piense como usted? La sociedad está compuesta de distintas miradas, religiones y culturas donde la imposición de una mirada tan “progresista” como la suya podría generar una polarización en temas valóricos…

– Profesor, no me diga que Usted no está bautizado… Por favor, qué he hecho, he llamado a un pecador!! Debería haberlo notado…

Cálmese Daniel, lo único que hice fue plantearle mi opinión…

– ¡Hereje!!

Daniel, cálmese por favor…

– Está bien profesor, disculpe, pero no tolero a los pecadores…

Pero si usted mismo ha sido un pecador, me acaba de confesar algo horrible, que usted fue Demócrata Cristiano…

– Sí, pero me arrepentí que es lo que vale… Luego redimí mis culpas inscribiéndome en Renovación Nacional pero también el Señor, alabado sea ÉL, me iluminó y renuncié y ahora camino tranquilo como independiente…

Veo que usted es bastante versátil… cambia de partido como quien cambia de calcetines…

– Bueno, en realidad me di cuenta que no hay mucha diferencia entre ambos… la mayor diferencia era que los de la concertación van a tomar café al local de Don Floro y los de la Alianza al café de al lado,… Pero en fin, ¿qué me aconseja?

Como le dije desde un principio, usted necesita un Pastor, pues mi labor es solucionar temas del corazón, pero no obstante, le dejaré un tema para que se tranquilice hasta que llegue al templo más cercano…

– Gracias profesor, Amén…

Amén… O sea, Adiós… y le vamos a poner un tema