La contaminación borra los skylines de Shanghái y Barcelona

Hace unos días saltaba la alerta en Shanghái debido a los altos niveles de contaminación de la ciudad. La polución en la capital económica china, alcanzaba niveles de extrema gravedad y obligaba a retirar vehículos oficiales de las calles, detener las obras de construcción y mantener a los niños, ancianos y pesonas con problemas respiratorios en el interior de los edificios.

Pero la contaminación no sólo afecta a Shanghai, también a Pekín, la capital del país y otras de las ciudades más pobladad de China. Una contaminación excesiva que se produce por los altos niveles de polución, el amplio uso del carbón como principal fuente de energía, la escasa atención a la políticas medioambientales. La polución tuvo su concentración máxima la semana pasada, debido a la ausencia de vientos que provocó la condesación de las partículas como si de una niebla  (‘smog’) se tratara, extendiéndose por todo el noroeste del país, y a las zonas fronterizas con Rusia y Corea del Norte.

Sin embargo, la contaminación no es un fenómeno exclusivo de China. Ayer mismo, Barcelona, la ciudad española, reactivaba  el protocolo por contaminación atmosférica en 17 municipios del área metropolitana de Barcelona, que, entre otras medidas, limita la velocidad en las vías de acceso a la ciudad e insta a las empresas a reducir sus emisiones, ante la elevada concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) en toda la zona.

El famoso ‘smog’ invadió la ciudad, ocultando sus edificios más carismáticos, al igual que ocurrió con las capitales chinas, debido a la contaminación provocada por la movilidad cotidiana y la actividad industrial, que volvieron a funcionr después del parón por el Puente de la Constitución (festividad española), pero también debido a condiciones atmosféricas desfavorables.

A diferencia de China, Cataluña sí que cuenta con un plan de mejora de la calidad del aire que consiste en la activación de un protocolo que adecuará la velocidad variable de las carreteras para cumplir con los límites de contaminación exigidos por la Unión Europea, e instará a usar el transporte público y a que las compañías eléctricas y de cemento reduzcan sus emisiones.

Además, se recomienda a los vecinos de estos municipios que no realicen esfuerzos físicos de forma prolongada al aire libre, evitar el consumo de tabaco y utilizar el coche únicamente para desplazamientos indispensables. Asimismo el colectivo sensible al dióxido de carbono y las partículas de contaminación son los niños, los adultos que realicen deporte en el exterior, enfermos de asma, bronquitis crónica y enfermedades cardiovasculares, además de las personas mayores.

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