El Profesor Corazón: Mi sombrero me habló, me dijo cosas…

– Alo Profesor Corazón, muy bien día

Si con él, ¿con quién tengo el gusto de entablar esta conversación? 

– Por ahora no le puedo dar mi nombre, pero le puedo decir que soy colega suyo, yo también soy profesor

Ahhh, usted también se dedica a las ciencias del amor…

– Nooooo, yo enseñaba historia, pero luego me cambié de rubro querido colega. Deje las aulas y me sumergí en el mundo del servicio público, que es mucho más lucrativo… dicen

Bueno, en realidad yo no me quejo de esta linda profesión, pero dígame, ¿para qué me llama? 

– Profesor, le cuento, hace unos meses mi partido me nominó como candidato para un puesto de elección popular. Primero tuve que pasar por una elección primaria y luego competir… 

Oiga, ¿y cómo le fue?

– Mal pue oiga, bueno no tan mal. Igual saqué hartos votos, más de los que yo esperaba, pero al final no salí elegido, usted sabe, esto del binominal a veces es injusto, sino pregúntele a Manolito que…

Sabe qué, no tengo todo el tiempo del mundo, dígame cuál es su problema…

– El asunto es que para mi campaña, mis asesores me dijeron que debía tener un elemento diferenciador. Había otros candidatos que peinaron la muñeca, perdón, regalaron muñecas, entonces lo que hice fue buscar un símbolo de mis orígenes, la pampa salitrera… 

¿Y qué fue lo que se le ocurrió?

– Fue entonces que empecé a usar sombrero, al igual que en la pampa. Claro que muchos decían que me creía de esos abogados que van a los cafés del centro de Antofagasta, o como ese tal Aldo Duque que aparece en los programas de farándula…

Ja.Ja.Ja.Ja que gracioso ¿y le resultó la movida?

– La verdad es que no mucho. No salí elegido y la gente preguntaba más por el sombrero que por mis propuestas. Todo el mundo se acercaba y me preguntaba dónde lo había comprado, pero lo peor estaba por venir profesor… 

Shuuuuu ¿qué le pasó?

– Ya terminando la campaña, pocos días antes de las elecciones, comencé a escuchar voces. Pensé que era por el estrés de la campaña, pero esa voz venía de mi cabeza. ¡Era mi sombrero profesor!

¿Cómo es eso? ¿El sombrero le habló?

– …me dijo cosas, que no puedo repetir, porque me habla solo a mi.

De todos los años que llevo en esta consulta, es primera vez que me toca un caso como éste.

– Lo peor de todo es que no solamente hablaba, también cobró vida propia y empezó a hacer su propia campaña. Creo que tiene aspiraciones a algún cargo público. Y ahora que me nombraron intendente, me tiene obligado a que lo ponga en alguna terna. No sé que hacer profesor.

Ja.Ja.Ja.ja pero deshágase de ese sombrero pue…

– Si eso hice profesor. Ahora que me nombraron ya no lo uso, pero tengo temor que tenga otros planes.

Sabe qué… le vamos a poner un tema…