Meros observadores de una oscura licitación

El proceso de la licitación de lo que será el nuevo relleno sanitario en el sector de Chaqueta Blanca (6 kilómetros al Este de Antofagasta) está oscuro, tal como el humo que inunda las casas y contamina a las personas que viven en el sector norte de la capital regional, producto de las quemas ilegales en el basural.

El municipio maneja bajo siete llaves las propuestas y la comunidad sólo ha conocido que el proceso de adjudicación está atrasado (3 meses) e incluso podría declararse desierta, ¿por qué?. El panorama sería nefasto para las personas que están sufriendo a diario con el humo tóxico, ratones y moscas, y quienes esperan que el cierre del antiguo y colapsado basural se produzca en un corto plazo, considerando que el recinto ya debía estar clausurado en diciembre de 2011 por resolución de la Seremi de Salud.

Ante la falta de información pública, llama la atención en esta historia la absoluta pasividad de quienes fueron elegidos por la comunidad para cumplir el rol de concejales en la Ilustre Municipalidad. ¿Qué pasa con los ediles que no se han involucrado en un proceso de licitación tan importante para la calidad de vida de los antofagastinos?.

Según establece La ley Orgánica de Municipalidades, el concejal se encuentra facultado, entre otras cosas, para:

-Fiscalizar el cumplimiento de los planes y programas de inversión municipales.

– Fiscalizar las actuaciones del alcalde y formularle las observaciones que le merezcan.

– Poner en conocimiento de la Contraloría General de la República los actos u omisiones y resoluciones del alcalde, que estime ilegales.

– Examinar, trimestralmente, el programa de ingresos y gastos del municipio.

– Citar o pedir informe a los organismos o funcionarios municipales cuando lo estime necesario para pronunciarse sobre materias de su competencia.

Es en este último punto en el que me detengo, porque efectivamente tienen la facultad para pedir información del proceso y fiscalizar que se desarrolle de acuerdo a la conveniencia de la ciudadanía y no de una autoridad de turno, ellos de una u otra forma deben ser la contraparte. Por ahora se puede decir que incumplen con su deber, porque son meros observadores y esperan pacientemente que la alcaldesa ponga el tema en tabla y les cuente que la licitación no tuvo éxito, sin que ellos hayan hecho antes algo al respecto.

La comunidad del norte de Antofagasta está cansada (me cuento), porque está todo dado para que el municipio solucione un problema histórico, incluso la actual administración comunal podría ser recordada por eso. Hoy el proyecto cuenta con un terreno fuera del radio urbano y hay 4.300 millones de pesos asignados del FNDR, que deben comenzar a gastarse antes que el centralismo los ocupe por ejemplo para una línea de metro.

Se espera que Jaime Araya, Roddiam Aguirre, Andrea Merino, Doris Navarro, Patricio Reyes, Elivia Silva, Hugo Benitez, Gonzalo Santolaya, Felix Acori y Antonio Cárdenas, o al menos alguno de ellos puedan involucrarse en una licitación que no es nada parecido a un festival de verano, sino que es una solución definitiva a la contaminación que vive la comunidad del sector norte de Antofagasta.