Chile un país en la pubertad

En entrevista dada por el Senador Pedro Araya Guerrero a un medio escrito de la ciudad, plantea que “es un absurdo, que se ofrezca educación gratuita y la gente no la quiera”. Si uno analiza sus palabras no podría estar más de acuerdo con su reflexión, es absolutamente ilógico que la mayoría de las personas, como lo reflejan en forma sistemática las últimas encuestas, rechacen ésta reforma, como dicen desde la Confederación de Padres y Apoderados de Colegios Particulares Subvencionados “Queremos reforma pero no esta”.

Ante esta reflexión, el Senador esboza algunas razones que justificaría este punto, esgrimiendo que sería producto de la falta de conocimiento de la población o que al Ministerio de Educación le falta aterrizar la reforma a los actores preponderantes como profesores, alumnos y apoderados. Efectivamente puede ser una razón, pero en esta columna me atrevo a esbozar una distinta.

La sociedad chilena ha cambiado, qué duda cabe de ello. En los últimos años los chilenos estamos mucho más empoderados, las redes sociales se han masificado, el acceso a la información es inmediata, Internet, Facebook, Twitter, las noticias las vemos no solo en el kiosco de la esquina sino que literalmente en nuestras manos por medio del teléfono celular (por cierto, de acuerdo a las estadísticas hay más teléfonos celulares que personas), es por ello que me atrevo a creer que el rechazo a la reforma no es un tema comunicacional, sino uno de fondo.

Durante el gobierno del Presidente Sebastián Piñera, y a pesar de los grandes logros que tuvimos en las distintas materias: económicas, inversión, empleo, llegando a tener en esta región durante largo tiempo, y de acuerdo a los expertos pleno empleo, o en materia de seguridad bajando los índices a niveles histórico, etcétera, se produjeron una serie de manifestaciones sociales que los propios analistas nacionales e internacionales no comprendían.

En una oportunidad escuché a un sociólogo plantear que el país estaba pasando por el proceso de la pubertad, pues dejábamos de ser niños (en vías de desarrollo) y transitábamos hacia la adultez (desarrollo), y al igual que en las personas, es una etapa muy difícil pues nos sentimos adultos pero no aún nos falta para ello.

Respecto de la reforma educacional y analizando la frase expresada por el Senador Pedro Araya, la clase media no quiere que le regalen la educación, pues puede pagarla, dentro de sus posibilidades, quiere sentirse participe y no un mero espectador, pretende algo muy diferente, quiere que ésta sea de calidad, allí traba el problema.

Quiere tener la posibilidad de elegir, no quiere que se le imponga un modelo, al igual que en la adolescencia, la libertad es un principio intransable, algunos podrán decir que no existe una gran posibilidad de elegir, pero las personas valoran más ese grado de libertad por pequeño que sea, por sobre un modelo impuesto aunque este sea gratuito.

Como padres queremos ser nosotros quienes decidamos el futuro de nuestros hijos, con nuestros valores, visiones y principios, y no que el Estado lo imponga, los chilenos no vamos a transar nuestra libertad, aunque esta venga en un papel de regalo.