Cimentando un nuevo y mejor Chile

A poco de cumplir un año de Gobierno resulta necesario hacer un análisis del trabajo realizado por todos quienes somos parte del segundo mandato de la Presidenta Michelle Bachelet. Marzo comenzó con el desafío de cumplir las medidas prometidas en campaña a la ciudadanía, que con sus votos confió en el regreso de la mandataría, así como también en la Nueva Mayoría.

Los pilares de este mandato son las reformas para hacer un profundo cambio en Chile, buscando siempre el beneficio de los habitantes de un país que requería dejar atrás políticas del pasado, para así combatir la desigualdad; mejorar la educación pública brindando gratuidad y calidad; y defender los derechos de los trabajadores.

La Reforma Tributaria y Educacional, van por buen camino gracias al amplio apoyo que los parlamentarios han otorgado a lo que hace un año eran promesas electorales, y hoy una realidad. Por otra parte, la Agenda Laboral y el proyecto de despenalización del aborto bajo tres causales comenzarán a debatirse, pero aún hay mucho por hacer para así alcanzar los objetivos propuestos por la Presidenta.

Este 2015 comienza con mayor dinamismo, con la confianza de que la ciudadanía está de acuerdo con los necesarios avances en materia política y social, como lo ha sido el fin al sistema binominal, la promulgación del Acuerdo de Unión Civil, y la certeza de que el lucro, el copago y la selección ya no estarán presentes en el sistema educativo chileno.

Aun así no podemos decaer. El trabajo del Gobierno no tiene pausas, ya que cuatro años pasan rápido y nuestro objetivo es cumplir con el programa en el que han confiado la mayoría de los ciudadanos del país. Si bien las reformas avanzan y son discutidas, hay un punto que no podemos dejar de lado y es la Nueva Constitución.

Chile necesita dejar atrás todo vestigio de la dolorosa dictadura militar y política que por años mantuvo alejada a la democracia en nuestro país. Es por ello que resulta fundamental plantear la construcción de una constitución acorde a los tiempos que corren y a las actuales necesidades de los chilenos y chilenas, ya que no podemos sentir que estamos en una verdadera república cuando seguimos rigiéndonos por leyes del pasado, donde las libertades de expresión y pensamiento eran mínimas.

Este es el gran desafío que tiene el Gobierno de Michelle Bachelet en los años que restan. Debemos sentar las bases de un nuevo Chile que tome lo mejor del ayer, y así unirlo a las expectativas del futuro de todos sus habitantes. Queremos pasar a la historia como una administración generadora de cambios sociales, económicos y políticos que harán del país un mejor lugar donde vivir y donde podamos derrotar la desigualdad que tanto nos separa, para que todos y todas quienes son parte del Estado chileno tengan la certeza que están protegidos.