Autoridad vs Popularidad

yoopinoRIcardoDiaz[adsense]

Cuando iniciamos el movimiento #EstePolvoTeMata recurrimos a las autoridades regionales y comunales con el fin de obtener alguna solución al problema. El sentido común nos decía que eran ellos los llamados a defender la ciudad y a ejercer su poder para el beneficio de los ciudadanos y no de las empresas. Sin embargo varias de las autoridades nos regalaban frases bastante desalentadoras y poco afortunadas: “¿ustedes saben contra quien estaríamos peleando? Es Luksic si hago eso se acaba mi carrera política”, “yo no puedo desde mi cargo suspender nada”, “debo preguntar a Santiago a ver qué podemos hacer”. Y fue así como un movimiento que deseaba generar un nuevo trato con las empresas, de mayor respeto por la ciudad, terminó cuestionando a las autoridades y obligando a la institucionalidad a hacer lo que siempre debió hacer.

Hoy el discurso es distinto (no queda otra), pues ya se superó el temor de lo que podría ocurrir. Fueron los ciudadanos que perdieron el miedo y salieron alas calles. Hoy hasta las empresas hablan de un nuevo trato y nadie en su sano juicio (salvo ATI, que no ha demostrando nunca buen juicio) cuestionaría la contaminación que vivimos.

Sin embargo, iniciando este año una nueva carrera al sillón municipal, preocupa y desalienta el sórdido espectáculo que muestran los diversos aspirantes. Seguimos con un afán personalista y poco comunitario, hablando más de sí mismos que de sus planes y por lo mismo ningún proyecto que anime a soñar a Antofagasta por los próximos 30 años.

La explicación es sencilla, al parecer todos lanzan su candidatura basados en su popularidad. Simplemente en el nivel de conocimiento que puede tener por las funciones ejercidas, el problema es que el conocimiento muchas veces se basa más bien en una percepción social que en las reales capacidades. Falta autoridad.

La autorictas en el imperio romano obedecía a la legitimación social que alguien obtenía por su saber, por su valía moral, por la capacidad que demostraba para emitir opiniones cualificadas que eran valoradas por la comunidad. Como ven tiene que ver más bien con el contenido del discurso más que con su forma.

Y cuando uno ve que el contenido del discurso de nuestros candidatos consiste en pedir permiso a Santiago para poder ser candidato o rendir cuentas en Santiago para dejar de ser candidato, poca autoridad se demuestra. O cuando se dice ser independiente y se busca desesperadamente que algún partido le apoye, poco contenido de autoridad se manifiesta. O cuando vemos candidaturas que se lanzan para generar apoyo para después ser diputados, poco respeto y poca autoridad demuestran por la ciudad.

Antofagasta ya ha tenido suficiente con malas gestiones municipales y cuando los postulantes carecen de autoridad, es indudable que seguiremos con los problemas sin resolver, pues estarán siempre sometidos a la dependencia de quien les dio permiso para ejercer. Nuestra ciudad debe entenderse como un fin en sí mismo, no como moneda de cambio para los poderes económicos o fácticos que ahora nos mantiene ahogados en nuestros problemas.

Pero la solución a este problema de ausencia de autoridad no está en manos de quien desea ser elegido, sino de quien elige. ¿Usted está dispuesto a que lo sigan engañando? ¿Desea usted seguir regalando su ciudad a los intereses foráneos? El poder es de quien elige, no de quien se propone y ese poder se basa en informarse y ejercer su derecho, es el votante que tiene la valía moral de decir con su voto “este sabe y este no”. La solución está en el votante que posee “autorictas”.

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