Viñateros atacameños lanzaron nueva cosecha del vino Ayllu

Con la cata de vinos “Primores Vinos del Desierto”, los veinte agricultores atacameños que conforman la Cooperativa de Viñateros de Altura Lickantay presentaron los primeros brebajes obtenidos de la última vendimia. Una actividad que puso en valor la cultura atacameña en torno al Ayllu, vino de altura que se elabora sobre los 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar, y que proyecta en esta cosecha una producción de 8 mil litros de vino para obtener 10 mil botellas.

Los invitados, entre ellos autoridades regionales y locales como la directiva de la Comunidad Atacameña, Tita Espíndola; el presidente de la Junta de Vecinos de Toconao, Manuel Silvestre; la reina de la Vendimia 2018, Vania Olave; enólogos, expertos vinícolas, y periodistas especializados, comenzaron la velada degustando el Moscatel que produce Luisa Toroco, obtenido de viñedos con más de 15 años de antigüedad; luego cataron el Syrah de Romualda Espíndola, Malbec, Petit, y País. Esta última cepa llegó a Toconao por el camino del Inca. En tiempos de la colonia, se dice que fue la primera vid vinífera cultivada en Chile y que da cuenta de la tradición vitivinícola que posee el desierto de Atacama.

Cada degustación fue acompañada por un maridaje -elaborado con productos típicos de la zona- inspirado en platos ancestrales de la cultura Lickantay. “Estamos muy contentos de que puedan degustar los vinos obtenidos de la vendimia 2018. Nos enorgullece ver este resultado, pues nos dedicamos los 365 días del año a cultivar nuestras tierras. Este es un vino en el que estamos involucrados en todo el proceso, el trabajo de viñedo y bodega lo realizamos con nuestras manos, por lo que eso lo convierte en un vino muy especial”, explicó Wilfredo Cruz, presidente de la Cooperativa de Viñateros de Altura Lickantay.

En la actividad también participó Alejandro Bucher, vicepresidente de Tecnologías, Medio Ambiente y Comunidades de SQM, empresa que a través de su programa Atacama Tierra Fértil acompaña y asesora a los agricultores desde sus primeros pasos cuando -hace 10 años- el producir vino de altura parecía un sueño. “Más allá de los destacados logros y avances en materia de productividad y calidad del vino Ayllu, destaco profundamente la asociatividad de quienes están construyendo este sueño. Nos enorgullece ver como se transformaron en una cooperativa robusta con viñateros organizados con ganas de continuar potenciando este proyecto al que nos comprometemos en seguir apoyando”, precisó el ejecutivo.

El evento fue antecedido por un almuerzo de camaradería en el que participó el seremi de Economía, Geraldo Jusakos, quien valoró los componentes que hacen único a este producto y su potencialidad para cruzar las fronteras del país. Carlos Rivas, director regional de ProChile, aprovechó la instancia para entregarles a los integrantes de la cooperativa un catálogo que presenta el vino Ayllu, sus atributos y la ficha personal de cada uno de los viñateros. Este documento se trasladará a las 56 oficinas comerciales de ProChile en el mundo para difundir a este pujante brebaje que se posiciona como un vino de altura de alta calidad.

Ayllu, el sabor del desierto

Ayllu que en Kunza significa “comunidad” da cuenta de la voluntad de desarrollar la industria vitivinícola en condiciones climáticas que no son las tradicionales, con modernas técnicas y asesoría de expertos. Su mayor atributo es que se produce con viñas de localidades como Socaire, Celeste, Toconao y San Pedro de Atacama, convirtiéndolo en un vino de altura, pues se elabora a más de 2 mil 400 metros de altura.

Esta característica y su sabor lo han ido posicionando para su comercialización en hoteles y restaurantes de San Pedro de Atacama, llegando incluso a otros puntos de la región de Antofagasta. Este proyecto que nació bajo el alero del programa Atacama Tierra Fértil, impulsado por SQM y que contó con el apoyo de la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura, la Municipalidad de San Pedro de Atacama e INDAP, en sus inicios se sustentaba en mil 600 parras repartidas en distintos agricultores y terruños. En la actualidad ya se han plantado más de 22 mil de las variedades País, Pinot Noir, Malbec, Petit Verdot, Syrah y Chardonnay. 

El enólogo asesor de la cooperativa, Roberto Carranca, explicó que: “el año pasado logramos producir más de 8 mil botellas, este año ya proyectamos 10 mil, y en un futuro esperamos superar las 20 mil. Nuestro desafío es que quienes descorchen una botella puedan conectarse con las raíces atacameñas y degustar el sabor del desierto”.

La cooperativa ya se apronta a organizar la VII fiesta de la vendimia. Con el apoyo se SQM esperan superar la convocatoria de este año que triplicó la cantidad de visitantes respecto al año anterior, y donde además se cuadruplicó la venta de copas de vino.