A 113 años de la Matanza de la Plaza Colón

Monumento matanza Plaza Colón

Era una tarde de verano con el clásico clima antofagastino. El martes 6 de febrero iba a ser el día en el que los trabajadores se iban a reunir a conversar sobre las respuestas entregadas por sus jefes. Muchos familiares se quedaron esperando con la mesa servida a estos obreros, nunca imaginaron que la muerte estuviera tan cerca.

Todo comenzó en enero de 1906 cuando se anunció el inicio de la huelga de obreros del Ferrocarril Antofagasta Bolivia, provocada por la solicitud de extender el tiempo que tenían para almorzar, de acuerdo a la realidad de la ciudad.

Según explicó el profesor, cronista y bombero, Ricardo Rabanal, en esos momentos existía un crecimiento en construcción, entre otras cosas, entonces la zona de vivienda estaba cada vez más lejos del lugar trabajo y los pocos espacios que existían habían sido ocupados o iban a ser ocupados por los emigrantes que venían de Europa: yugoslavos, croatas, griegos e italianos, entre otros. «Cada vez se fueron alejando más y al ir alejándose la distancia que tenían que recorrer era mucho mayor. Por ende, la hora que tenían de colación no les alcanzaba para llegar a su casa, almorzar, tomar un breve descanso y devolverse» comentó Rabanal.

Las conversaciones entre la mancomunal de trabajadores y ejecutivos de la empresa no dieron resultados, entonces el 13 de enero se realizó un paro general en donde se convocó a 4.000 trabajadores de distintas empresas de la ciudad. Esto preocupó al mundo empresarial y comercial, que luego de una junta realizada en el Club de la Unión decidió conformar la ‘Guardia del Orden’, un cuerpo de guardia civil que recibió armas de las Fuerzas Armadas, instruido por el coronel Sinforoso Ledesma y aprobado por el intendente Daniel Santelices.

Después de varias conversaciones, la mayoría de las propuestas habían sido aceptadas, menos la extensión del horario de colación. A raíz de esto, el mismo 6 de febrero se vuelve a convocar a un paro y como trabajadores se reúnen en el sector de la caleta, desde ahí se comenzó a invitar al mitín sindical de las 16:00 en la Plaza Colón.

Algunos dicen que un obrero fue el primero en disparar, hay otras personas que aseguran que fue un infiltrado, otros comentan que alguien de la manifestación lanzó una piedra, pero hasta hoy no existe una versión oficial. Una vez que se dio este ‘primer tiro’, la guardia del orden abrió fuego contra los manifestantes, quienes aterrorizados corrieron hacia la costa. Para su desgracia ahí se encontraron con el grupo armado de la marinería de la fragata blindada Blanco Encalada, los que se sumaron a los disparos. El número de muertos varía entre 48 y 300.

¿Cómo se les recuerda?

Lo que hoy conocemos como Plaza Colón es muy distinto de lo que vieron por última vez estos obreros. Antes de las piletas y los monumentos, fue un lugar de dolor y sangre, en el que hombres decididos a mejorar las condiciones de laborales de su época, dieron su vida.

Lamentablemente no existe mucha información de esta masacre, ya que la prensa de la época tuvo una pausa hasta marzo de ese año. Una vez que se cumplieron los 100 años del 6 de febrero se comenzó a realizar una recopilación de testimonios, textos y archivos, para poder compartir la memoria local a través de nuevos medios.

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