El lado desconocido del consumismo en Antofagasta: sobreendeudamiento y trastornos mentales

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Compras Antofagasta

El XXIII Informe de Deuda Morosa elaborado por la Universidad San Sebastián y Equifax, correspondiente al cuarto trimestre de 2018, señaló que la mora promedio a nivel nacional registró un alza del 10% respecto al año pasado. La Región de Antofagasta encabeza el ranking con un alza del 11% y un total de $2.354.920. 

El economista y director del Centro de Economía Aplicada USS, Francisco Aravena, explicó para el blog de la USS, que en las regiones mineras (Antofagasta, Tarapacá y Atacama) se concentra la mayor mora promedio. «Esto tiene relación, probablemente, con los índices de desempleo que se dieron en el sector, la poca reactivación en el sector minero y el alto acceso a deuda que principalmente concentra Antofagasta respecto al resto de las regiones” declaró.

Durante el VI Congreso Empresa y Sociedad de ICARE realizado en julio del 2018, el fundador del Centro de Estudios Cualitativos ‘Bitácora Social’, Othon García, expuso que en la clase media el consumo o adquisición de algo es resultado de sacrificio, el chileno dice “me lo merezco”, además expresa y consolida una posición social. En su presentación también se refirió a la deuda, explicando que la diferencia entre los chilenos y otras sociedades está en que es vista como una inversión, mientras que en otros países no.

Consumismo y publicidad

¿Qué es el consumismo? La Real Academia Española lo define como la tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios. Según explicó el Jefe de Carrera de Psicología de la Universidad de Antofagasta, Miguel Pacheco, el consumismo se genera a partir de concepciones culturales en las que se superan las necesidades naturales para comenzar a experimentar necesidades que provienen de estándares sociales. “Generamos la sensación de que la felicidad está relacionada con el reconocimiento social, las posesiones de bienes y la acumulación de riquezas” dijo.

El consumismo tal y como lo conocemos, surgió a finales de la Primera Guerra Mundial en Estados Unidos, debido a la crisis económica que provocó altos índices de desempleo y estancamiento del mercado. Edward Bernays, sobrino del psicoanalista Sigmund Freud, encontró la manera de motivar el consumo basándose en los estudios de su tío, relacionados con los sentimientos irracionales que viven en el inconsciente y el comportamiento humano que se nutre de estos impulsos. Lo que resultó en la publicidad como hoy la conocemos.

La publicidad instala productos y genera la necesidad, la urgencia, declarando que los productos son limitados. “De esta manera activan un nivel de tensión elevada en las personas, que implica la renuncia a necesidades verdaderas. Estando dispuestos a pagar más, a correr peligros e incluso a vulnerar a otros para conseguir lo que se desea “ comentó Pacheco.

“Trabajo para pagar mis deudas”

Entre 2004 y 2014 los trastornos mentales en Chile aumentaron en un 82 por ciento y en 2014, según los datos de la Asociación Chilena de Seguridad, entre enero y octubre las licencias médicas asociadas a enfermedades de la salud mental subieron y llegaron al 48%.

En octubre de 2016 se publicó en la revista científica “Social Science & Medicine” un estudio realizado por un grupo de académicos de la Universidad de Chile: Daniel A. Hojman, Álvaro Miranda y Jaime Ruiz-Tagle; que trata sobre la relación que existe entre las deudas y la depresión, llamado “Debt Trajectories and Mental Health” o trayectorias de deuda y salud mental. El informe señaló que el sobreendeudamiento está asociado a una mayor incidencia de depresión en la población chilena. Es casi la mitad de la depresión causada por la pérdida de un familiar cercano y los síntomas son mayores en quienes han mantenido niveles muy altos de endeudamiento de forma permanente.

Otro de los trastornos mentales asociados al consumismo es la ansiedad. Esta se produce cuando nos enfrentamos a situaciones que desconocemos o en las que hemos tenido alguna experiencia que no ha sido grata, lo que activa los mecanismos de protección y hace que reaccionamos quedándonos quietos, huyendo, o evadiendo, a través de conductas compulsivas como comprar, comer, etc. A diferencia de la depresión, el consumismo es un efecto colateral de la ansiedad, y no al revés.

En disminución

Según explicó el director de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Antofagasta, Antonio Sánchez, desde el año 2016 se viene registrando una caída de consumo de carácter anual. «El comercio local ha sentido fuertemente la baja actividad económica regional, en particular por la minería» explicó.

«Están comprando menos, el promedio de compra por cada persona ha disminuido significativamente. Por lo tanto, esa idea de consumismo está bastante lejos de lo que fue hace cuatro años atrás. Hoy las personas, por la situación económica, no están en condiciones de erogar gastos más allá de lo que necesitan» sentenció Sánchez.