Construyendo el nuevo trato con la minería

Columna de Karen Rojo, alcaldesa de Antofagasta

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Cuando conformamos la Mesa de la Minería en el año 2017, no lo hicimos de manera antojadiza, lo hicimos conscientes de la realidad de nuestra región y con el objetivo de dar un giro a la relación que hasta hoy mantenemos con la industria extractiva.

A ese consenso llegamos con la Asociación de Industriales de Antofagasta, la Cámara de Comercio, la Cámara Chilena de la Construcción, la sociedad civil y el Colegio Médico, cuando planteamos a BHP y específicamente a Minera Escondida, una serie de necesidades que nacen desde Antofagasta. Nuestro petitorio tuvo una buena acogida en la cuprífera, al punto que en su última cuenta de gestión la compañía presentó avances en el cumplimiento de los 6 puntos establecidos como compromisos con esta mesa: contratación de mano de obra local y contratación de proveedores locales, con la puesta en marcha del Programa de Compra Local.

Este nuevo trato o “relación 2.0” que hoy estamos forjando con Minera Escondida representa lo que debemos construir con todas las empresas del sector, apuntando a una nueva mirada y a un nuevo relacionamiento con las comunidades, enfocados no sólo en mejorar el empleo local, sino también en generar inversiones potentes para el desarrollo de una minería sustentable, y es ahí especialmente en donde debemos poner el acento. Como ya lo he dicho anteriormente, el desarrollo de la minería no debe ser a costa del sacrificio medioambiental o social de una comunidad. Tenemos una larga historia de contaminación y de vecinos afectados por ella y es el momento de poner fin a lo que ha sido la cara negativa de la minería.

Esa capacidad de diálogo es la que queremos instalar en la región, -y así lo he planteado por ejemplo en cada Cena de la Minería- con un mensaje claro y directo en el que he manifestado las principales problemáticas que conlleva ser una ciudad minera y  hago un llamado a las empresas a comprometerse con la región. No bastan las buenas intenciones. Al contrario, la única forma de avanzar en lo que queremos construir es sentándonos en una mesa y tomar acuerdos. Luego de eso cumplirlos a cabalidad.

Lo que Antofagasta y las demás ciudades mineras de Chile piden se han convertido a estas alturas en demandas históricas, por lo tanto mi llamado está muy lejos de ser una broma, y enumero sólo algunos puntos que deben ser abordados urgentemente: la remediación de pasivos industriales, muchos de ellos abandonados durante largos años; es indispensable siempre mantener la contratación de la mano de obra local y de proveedores de la zona; acceder a un mayor aporte del sector minero-industrial al desarrollo de las comunas y una mejor distribución de los recursos, especialmente en comunas con mayor desigualdad, superar las deficiencias en materia de habitabilidad, empleo, conectividad y proyección de la región de Antofagasta.

El mapa minero de la región es bastante complejo, pero creo que hoy es el momento propicio para generar esta relación 2.0 con la minería en Antofagasta y de generar los cambios que tanto necesitan las comunas mineras de Chile.

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