Actores sociales opinan sobre los efectos del vandalismo en las demandas ciudadanas

Pablo Rojas, Katherine San Martín, Freddy González, Marcela Mercado y Esther Croudo analizan los efectos que provocan los actos vandálicos en las demandas sociales que pide la ciudadanía.

Diversas han sido las reacciones respecto a los hechos de vandalismo que se han registrado en distintas jornadas de movilizaciones en Antofagasta. Si bien, existe una diferencia entre quienes marchan pacíficamente, respecto al otro grupo que genera los saqueos y destrucción a bienes públicos y privados, no es menos cierto que estos han alcanzado tan magnitud que han repercutido en un ambiente de polarización.

Los últimos destrozos afectaron a la Basílica menor Corazón de María y al exoncológico donde desconocidos destruyeron valioso equipamiento que era usado para el tratamiento de personas con cáncer.

Es por lo anterior que contactamos a cinco actores sociales para que respondieran la misma pregunta: «¿Crees que los hechos de vandalismo terminan por dañar las demandas sociales?» A continuación sus respuestas.

Katherine San Martín, Consejera Regional de Antofagasta. La autoridad cuestiona el vandalismo y critica a quienes lo justifican y ven como un arma social la destrucción.

«El vandalismo pone en peligro la convivencia de los mismos ciudadanos. Llenando de inseguridad e impunidad actos liderados por muchedumbres que se dispersan y se esconden en un legítimo requerimiento. Es ahí que se daña el contexto donde se mueven las demandas sociales, demandas que por supuesto no tienen relación alguna con el vandalismo, ya que le génesis de este último es el daño y no la solidaridad ni apoyo a las personas, adultos mayores, pensionados, etc. Hay quienes hasta romantizan lo que significa el vandalismo en este escenario, en actos llenos de violencia que dejan impávidos a todos… actos vandálicos que solo pueden ser combatidos con el uso legítimo de la fuerza»

Pablo Rojas, presidente del Sindicato de Honorarios del servicio público de Antofagasta. El dirigente si bien reconoce que en algunos casos estos hechos dañan las demandas sociales, aclara que el vandalismo es por naturaleza contra bienes y no contra personas. Además, establece que el origen de los actos de vandalismo responden una violencia previa producto del sistema neoliberal y por parte del Estado.

«En algunos casos los hechos de vandalismo sí dañan las demandas sociales y particularmente en Antofagasta donde vemos que personas entran a una Basílica (Corazón de María) y rompen, rayan etc. Sí, uno podría decir que efectivamente los grupos que se sienten identificados con esa Basílica y esa religión, y que probablemente estaban de acuerdo con una serie de demandas, ahora puede que sigan estando de acuerdo con las demandas mismas pero no con ciertas acciones (…) No parecería raro pensar que hay grupos que no quieren cambiar las cosas, que podrían estar haciendo un uso de estos actos de vandalismo para deslegitimizar las demandas sociales ya sea por acción u omisión, cuestiones que se tendrán que investigar. Pero si los actos de vandalismo pueden afectar la legitimación que tienen los movimientos sociales eso claramente no le sirve al movimiento social sino que a otros intereses y por lo tanto habrá que pensar quienes podrían estar haciendo un uso interesado de ese tipo de acciones»

Marcela Mercado Rubina. Presidenta Corporación Cultural La Toma. La gestora cultural asegura que hay distintas perspectivas para analizar el vandalismo, centrando este en el ejercido por las AFP, farmacias, supermercados e Iglesias. Destaca que los actos ilícitos han sido ejecutados por grupos ajenos al movimiento social.

«Es interesante abordar el tema del vandalismo vinculado a una violencia que es anterior al estallido. La presencia de la violencia estructural, por ejemplo, del sistema de pensiones que está defendida desde la Constitución del país. La violencia que genera la exclusión de una parte importante de los jóvenes en el sistema educativo o cuando se diseña un Acuerdo por la Paz que considera la mera posibilidad de realizar una nueva constitución y,  aun cuando desde Santo Tomás de Aquino en adelante se considera que el pueblo soberano se manifiesta a través de una “Asamblea”, la clase política no permite el uso de tal palabra y concede la posibilidad de realizar una “Convención Constituyente”. Finalmente, no podemos soslayar la violación sistemática a los derechos humanos que han sido señalados en informes de los principales organismos internacionales, fruto de la represión de los organismos de Estado ante las manifestaciones ciudadanas»

Freddy González, presidente regional de la ANEF. El líder sindical es categórico en rechazar los actos vandálicos. Asegura que esto termina por desviar la atención de lo central que es la reivindicación social que se pide en las calles. 

«Los actos vandálicos que han ocurrido en los últimos días desvían y perjudican la instalación que la ciudadanía puso con respecto a las demandas sociales que hoy se exigen al gobierno de turno, sobretodo en los cambios estructurales que necesita Chile y que tienen cuatro pilares indiscutibles: salud, educación, pensiones y salarios mínimos. Nosotros repudiamos todo lo que sea violencia y vandalismo. Aquí lo que hay que hacer es avanzar por la vía de la discusión y seguir insistiendo pero por la vía pacífica. Uno de esos cambios de ha ganado que es el cambio de la Constitución y podamos los ciudadanos tener más participación en lo que son las decisiones de nuestro país»

Esther Croudo, Alianza Antofagasta. En este caso, la opinión de Croudo apunta a un futuro optimista donde se pueda dar respuesta al fondo de las demandas sociales. 

«Tengo plena confianza en que el vandalismo y la violencia -condenables en todas sus expresiones- no opacarán la necesidad urgente de trabajar en serio para tener un mejor país, menos segregado y con mayor equidad. Hoy son muchos los actores de la sociedad civil que están trabajando para enfrentar la desigualdad, no solo desde tomar conciencia -que de suyo es fundamental- si no desde acciones concretas y propuestas que apunten al corazón de las demandas sociales y que inspiren la deriva de un cambio de paradigma»