Con guitarras estridentes y una fotografía de ensueño se estrena la última temporada de
los Peaky Blinders, serie que nos viene contar la historia de la familia Shelby y su ascenso
en el mundo delictual y político.

Esta serie que en principio no fue bien recibida por la crítica, ha logrado sin duda
posicionarse como una de las mejores series del presente año, lo curioso es que su éxito
no viene de una enorme campaña de marketing sino que por algo muy distinto, el boca a
boca, como contó su director Steven Knight en la revista RollingStone. En otras palabras
la audiencia engancho con algo distinto, un coctel perfecto entre mafia, cine de western,
sexo, licor y drogas.

La serie se desarrolla en la época de 1920 tras finalizar la primera guerra mundial en
Birminghan, epicentro industrial de Inglaterra, ciudad atestada por el humo, el hollín y las
lenguas de fuego expulsadas por fábricas y fundiciones, con una clase trabajadora
inmersa en un infierno de acero y carbón en donde abundas los bares, las apuestas
ilegales, la prostitución y el crimen organizado. Una de las mafias son los Peaky Blinders,
gángsters locales liderados por Thomas Shelvy, un gitano amante de los caballos y el
buen vestir, el que junto a su familia tratará de escalar cada vez más en la vida delictual y
posicionarse como el gran capo, el jefe de jefes.

Son diversas las dificultades que enfrenta esta familia en cada temporada, de lidiar con
sindicatos, policías corruptos, grupos terroristas (IRA) y comunistas, a disputarse el poder
con otras organizaciones criminales, como la mafia judía e italiana, y en esta última
temporada lidiarán con una banda proveniente de Glasgow, Escocia, llamada los Billie
Boys y con el surgimiento del fascismo.

El reparto de esta serie es de lujo, en donde tenemos como protagonista a Cillian Murphy
él que ha participado en películas como “Batman inicia” (espantapájaros) o “el origen”, de
igual forma encontramos a Tom Hardy, Adrien Brody (el pianista) o a Aiden Gillen, el que
protagonizo a meñique en la serie Game Of Thrones. Es posible que en la sexta
temporada contemos con Brad Pitt, el cual ha mostrado gran interés en participar en esta
producción según relato Steven Knight, creador de la serie, para el diario The Guardian.

La fotografía es otro punto destacable, una belleza turbia, palpable, en donde se nota el
cuidado y la dedicación hacia la misma. En la música encontramos a bandas como Artic
Monkeys, RadioHead, Iggy pop, Johnny Cash, Nick Cave, Black Sabbath entre otras, dato
curioso es que David Bowie fue un gran fan de la serie y autorizo antes de su muerte que
se utilizara su tema Lazarus.

Todo lo ilícito que pase por tu cabeza eso es Peaky Blinders, con insultos por doquier
como el Fuck Off (jodete) o Fuck You (que te den por el culo) que salen como ave marías
en un día de misa, con golpizas en cámara lenta bajo estruendosas guitarras eléctricas,
peleas y camaradería en bares, en donde las cervezas y el whisky corren como el agua de un río, logrando en definitiva un complemento perfecto entre violencia, estilo y elegancia.

Sin duda podríamos decir que esta serie es una digna heredera del padrino, los buenos
muchachos, Boardwalk Empire, pero con su propio sello sin nada que envidiar a las
entregas mencionadas ya que esta brilla por sí misma.

Si te pretendes adentrar en esta serie quizás es una mala decisión verla en Netflix, ya que
por un tema de derechos de autor, de las casi 150 canciones utilizadas en la serie, solo
alcanzaras a disfrutar de un tercio de la mismas, perdiendo en definitiva la emoción de
muchas escenas.