Big Data, Little Brother (aún)

Por Matias Díaz Rojas, Cientista Político.

MATIAS DIAZEstos últimos días se ha hablado muchísimo acerca del concepto “Big Data”, esto debido esencialmente al informe de 112 páginas elaborado por la empresa española Alto Data Analytics. El documento genera una ruidosa controversia al señalar a distintas figuras del ámbito público como “influenciadores” de las manifestaciones post estallido, entre los cuales se encuentran los artistas Ismael Serrano y Mon Laferte, los futbolistas Claudio Bravo y Gary Medel o las diputadas Camila Vallejo y Karol Cariola, además del baile urbano de influencia coreana, el K-Pop. Hoy no se menciona nada menos, dentro de esta misma discusión, a Androniko Luksic. Frente a tales nombres, quizás convendría en un primer lugar interrogarse acerca del “objeto” en discusión,  saber ¿qué es realmente el Big Data y porqué se ha vuelto un tema tan  discutido?

El Big data, es un término que hace referencia a una cantidad de datos tal que supera la capacidad de los software convencionales para poder ser capturados, administrados y procesados en un tiempo razonable. Sin embargo, hoy existen muchísimas herramientas para el manejo del Big data, es decir software sofisticados con capacidad de procesar un sinfín de datos cuales se dividen en tres categorías: datos estructurados (bases de datos de celulares de clientes de empresas telefónicas, base de datos del censo en población/sexo, ect), no estructurados (PDF, emails), semi estructurados (paginas web, HTML, redes sociales).

El análisis de millones de datos obtenidos de millones de personas, su uso y adopción ha influenciado los procesos de toma de decisión y han transformado la manera en que se conduce una investigación.

Indiscutiblemente, se han adquirido nuevas habilidades para resolver problemas complejos relacionados con el descubrimiento científico, investigación ambiental y biomédica, educación, salud, seguridad nacional ect. Podríamos enumerar varios casos concretos exitosos en otra columna pero es importante retener que la capacidad del análisis de los datos en tiempo real permite mirar a estos y así explicar directamente lo que está pasando.

De ese modo, los Big data nos proporcionan modelos predictivos que establecen patrones comunes a partir de la información recopilada. Así, busca anticiparse al futuro para tomar mejores decisiones a situaciones que podrían ocurrir. Lógicamente, por esas razones, hoy, los Big data han ido tomando fuerza en el desarrollo de estrategias en distintos sectores. Pero la problemática esencial no consiste en la recopilación de datos, sino cuáles deben tomarse más en cuenta que otros y qué conclusiones se pueden sacar de lo observado. Eso es lo que hoy, también, se está discutiendo en Chile.

En el mundo, la injerencia de los Big data ha ido tomando fuerza en el desarrollo de estrategias en distintos sectores. Por ejemplo, la policía de Los Ángeles usa un sofisticado programa de computador capaz de predecir dónde y cuándo los potenciales delincuentes darán un próximo golpe. En el barrio Futhill (barrio piloto en donde se probó el software), los robos a residencia se redujeron de 26% en 6 meses, lo que se vio reflejado en menores gastos en instrumentos y personas para el combate contra el crimen. El programa cargado de datos de registros criminales, de llamadas telefónicas, transacciones bancarias y hasta los días de pagos, logra a determinar las áreas con mayores riegos delictuales.

La política tampoco ha estado ajena en la utilización de datos. Fue Barack Obama, en 2012, el primer candidato a unas elecciones presidenciales quien decidió utilizar una combinación de la base de datos analíticos HP Vertica MPP con modelos predictivos, con la finalidad de obtener un mayor margen de competencia frente a sus rivales.

El equipo de campaña del entonces futuro presidente estadounidense decidió recopilar toda la información que los ciudadanos norteamericanos publicaban en la red. Así, podían saber quién estaba a favor de qué medidas y quién no, mejorando de esa manera, en tiempo real, sus propuestas y el enfoque del candidato. Dicho equipo analizó los datos recopilados diariamente durante 14 meses seguidos, siempre en tiempo real. Esto contribuyó indudablemente a mejorar la estrategia electoral, la cual dio excelentes frutos con la victoria de quien se convirtió en el primer presidente afroamericano de Estados Unidos.

Esta metodología se destacó además por conocer mejor a los diferentes segmentos en los cuales los votantes estaban divididos, especialmente a aquellos sectores más indecisos, y así poder convencerlos en los mismos medios en los cuales prevalecía mostrarse. Y esto no sólo ha servido para saber en qué mejorar, sino también para saber en qué publicidad invertir. Por ejemplo, se decidió hacer anuncios en las pausas publicitarias de la serie “ The Walking Dead” o en la revista Reddit, ya que ahí se encontraban los segmentos a los que tenían que convencer.

Con lo que acabamos de relatar, pueden sin duda pensar que las personas, nosotros los ciudadanos, quedamos en una cierta posición de vulnerabilidad en cuanto a nuestra privacidad. Las huellas que dejamos en internet, en las búsquedas, perfiles de redes sociales o correos electrónicos permiten a empresas y gobiernos conocer nuestros hábitos de consumo, nuestras tendencias políticas o hasta nuestros gustos amorosos.

Es cruzando esa delgada línea donde el Big data pueda terminar convirtiéndose en una poderosa herramienta de control social, al más fiel estilo del Gran Hermano, el “Big Brother” de la obra literaria “1984” de George Orwell. Por esa sencilla razón, es indispensable que en este terreno también se planteen imprescindibles consideraciones éticas. Porque tengamos claros que esta herramienta, llego para quedarse.