La historia tras la muerte del conductor de Indriver en Antofagasta

El siguiente relato se construyó con información de la PDI, Fiscalía y la propia confesión de los tres imputados. Aun cuando, una de ellas resultó reveladora para entender el motivo tras la muerte del joven conductor de Indriver y padre de tres hijos, Carlos Páez.

Pericias del lugar donde fue encontrado el cuerpo de Carlos Páez

Lo primero a tener en cuenta es que ninguno de los dos involucrados directamente en el homicidio de Carlos Páez -ni el tercero que operó como encubridor- supera los 19 años de edad.

Lo segundo, es que la siguiente historia de las últimas horas con vida del joven conductor de Indriver -y padre de tres niños- se construyó con la información de la Fiscalía, la Policía de Investigaciones y la confesión que entregaron a la PDI los tres detenidos . Eso sí, como se verá más adelante, una de ellas sería diametralmente distinta.

Por exigencia del Tribunal de Antofagasta, no podemos dar los nombres de los involucrados en el robo con homicidio de ahí que les llamaremos Manuel (19 años), Claudio (17 años) y Yerko (19 años, encubridor). 

Para la Fiscalía, la tesis es clara. Tanto Manuel (19 años) como Claudio (17 años) ocuparon la aplicación Indriver con la finalidad de robar el vehículo que respondiera a aquel llamado. Por su parte la defensa plantea que se trató de una pelea que se salió de control.

Además, la PDI es clara en señalar que todo comenzó con las pericias que pudieron realizar al automóvil de Carlos Páez el cual fue encontrado en una población cercana a la de uno de los imputados. Y, remarcan que la aplicación InDriver no entregó ninguna información de aquel fatídico viaje que facilitara la investigación policial. 

Las primeras luces

Fue el 26 de enero en la tarde cuando la madre de Yerko (19 años) llegó al cuartel de la Brigada de Homicidios de la PDI para contar que su hijo había estado involucrado en la muerte de Carlos Páez. Esto luego que un par de personas le comentaran aquello en su población. Acto seguido habría encarado a Yerko quien le habría señalado: «Yo no los maté, solo estuve bacilando en el auto». Testimonio que entregó ese día en a la policía y que incluyó a los otros dos imputados como autores materiales del hecho.

Esto, sumado a las pericias que estaban bastante avanzadas por parte de la PDI, terminaron cuando Manuel (19 años) y Claudio (17 años) -acompañados de su abogada- se acercaron a las oficinas de la policía a contar su versión de lo sucedido.

La versión de la defensa: «La pelea»

Si en algo coinciden las dos versiones contrapuestas es que tanto Manuel (19 años) como Claudio (17 años) abordaron ese viernes 17 de enero el vehículo de Carlos Páez a quien contactaron a través de la aplicación InDriver.

La defensa plantea que esto fue para trasladarlos a una cancha de fútbol. Según la confesión de ambos ante la PDI, mientras realizaban el recorrido uno de ellos se encontraba hablando por teléfono con un tercero explicándole en voz alta que no tenían dinero para pagar el pasaje del auto, situación que habría escuchado Páez quien habría detenido el vehículo comenzando una pelea a combos que -según la versión de Manuel y Claudio– habría terminado con el desvanecimiento de la víctima.

Ante el «nerviosismo», declaran haber dejado el cuerpo a un costado de la ruta a la salida de Antofagasta en dirección a Calama, pero aseguran que no sabían que estaba muerto. Luego, llevaron el auto hasta la población donde vivían los imputados dejándolo en el lugar donde luego fue encontrado. La participación de Yerko habría sido tras todo esto luego que ambos reúnen con él para contarle lo sucedido. Sin embargo, el testimonio que este último daría a la PDI sería totalmente distinto.

La versión de la Fiscalía: «El robo»

Para el Ministerio Público, existe un hecho que no calza en el relato de Manuel (19 años) y Claudio (17 años) y eso es la causa de muerte que logró determinar el Servicio Médico Legal (SML) fue asfixia por sofocación. De ahí que la tesis que manejan es que ambos desde un principio tuvieron como objetivo robar el vehículo que acudiera al llamado que había hecho a la aplicación de InDriver.

De acuerdo a los persecutores, Manuel se habría sentado en el asiento de atrás mientras que Claudio iba de copiloto. En parte del viaje el primero habría intentado ahorcar con un cordel a Páez sin éxito, terminando luego su cometido con sus propias manos. Eso, con la ayuda del menor de edad. Acto seguido, llevaron el cuerpo hasta la salida de Antofagasta arrojándolo ya sin vida a un costado de la ruta justo detrás de una estructura de cemento.

De ahí tomaron contacto con Yerko (19 años), amigo de ambos, quien posteriormente junto a su hermano, habrían ido a lavar el vehículo para luego dejarlo en el sector donde fue encontrado por la policía. Eso sí, en plena audiencia de formalización, la versión de este último fue distinta a la de la pelea.

El tercer testimonio

Al momento de hablar con la Policía de Investigaciones, Yerko aseguró que tras el hecho, y al tomar contacto con los otros dos imputados, estos últimos le habrían dicho que se habían «piteado» un auto y que esto no habría correspondido a una pelea sino derechamente a la intención de robar el mismo, confesándolo la utilización de un cordel en primera instancia y luego las manos para matar a Páez.

Versión que se ajusta a la de la Fiscalía y también a las pericias del Servicio Médico Legal. Fue así que en plena audiencia la defensa de Manuel (19 años) y Claudio (17 años) aseguró desconocer esa declaración mostrando la clara incomodidad de quienes serían los autores de los hechos y que estaban sentados al lado de Yerko.

A raíz de todo lo anterior, el juez determinó un plazo de 90 días para la investigación y prisión preventiva para Manuel (19 años) y Yerko (19 años). Mientras que para el menor de edad se estableció internación provisoria. Todos formalizados por el delito de robo con homicidio.

En el caso de Manuel (19 años) y Claudio (17 años) en calidad de autores arriesgan una pena que parte de los 15 años y llega hasta perpetua efectiva (40 años) y Yerko por ser encubridor arriesga de 10 a 15 años de prisión.