Advierten riesgos de observación astronómica por satélites vistos en Antofagasta

El astrónomo Eduardo Unda, Director del Centro de Astronomía UA, se refirió a las luces captadas por un video en el sector de Michilla y que circularon a través de diversas redes sociales. El experto advierte que se trata de satélites de la empresa “Space X” los cuales ponen en serio riesgo la observación astronómica que se da en Antofagasta, la cual es a su vez una de las zonas más limpios para estos estudios a nivel mundial. Además, advierte que reveló un vacío legal respecto a la propiedad del cielo.

Días atrás un video que rondó por redes sociales captó la atención de los usuarios de redes sociales. En el registro captado en Michilla (Tocopilla) se apreciaba una cadena de pequeños puntos de luz en el cielo perfectamente alineados.

Las teorías no tardaron en aparecer apuntando a la presencia de OVNIS. Sin embargo, la explicación es más «sencilla» aun cuando sus repercusiones son extremadamente complejas para una de los puntos de mejor observación astronómica mundial como lo es la región de Antofagasta. 

Aquellas luces que también han sido vistas en distintas partes del mundo corresponden a los satélites puestos en órbita de la empresa Space X, una de varias de su tipo que están en proceso de lanzar estos aparatos al espacio para fines comerciales.

Para el astrónomo Eduardo Unda, Director del Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta, estos emprendimientos privados ocultan un grave problema pues «pasan por delante de los campos estelares que nosotros podríamos querer observar con los telescopios. Y eso va a interferir con la adquisición de datos astronómicos que nos van revelando nuevos aspectos del universo».

«este año hay solicitudes que han ingresado a Space X para poner en órbita cerca de 12 mil satélites y luego 40 mil», eduardo unda.

El espacio sin dueño

Frente al problema que están generando estos satélites para los astrónomos a nivel mundial, la compañía Space X adoptó la medida de colocar una capa negra sobre uno de los últimos satélites que enviaron al espacio, el cual está siendo observado de cerca por parte de los astrónomos de la Universidad de Antofagasta para determinar si esta es o no una solución efectiva para el problema que generan.

«Los satélites mismos no tienen un brillo propio sino que lo que hacen es reflejar la luz del sol y ello va a ocurrir en distintos grados dependiendo de la altura que se encuentren los satélite. Si bien su brillo está estimado que puede llegar a ser muy débil tanto que a simple vista sea muy difícil observarlos, para los telescopios esto seguirá siendo un problema pues tienen la capacidad de captar luz mucho más débil», asegura Unda. Sin embargo, el mayor problema está en la falta de regulación.

Nadie es dueño del espacio, así se podría resumir el dilema legal que hoy existe en esta materia. Situación que ha permitido que empresas como Space X hagan este tipo de lanzamientos generando una contaminación lumínica sobre la cual en ninguna parte del mundo se había regulado, aquella que no emana desde la tierra sino que se genera en el cielo.

Y el escenario es peor aún. «Al hacer una prospección legal nos hemos encontrado con bastante pavor que hay un gran vacío legal internacional pues el espacio no es de un país sino su uso está vagamente regulado con acuerdos de la época de la carrera especial que nos llevó a la luna y no se ha actualizado en varias décadas y no se pensaba en esa época que empresas privadas como es el caso de Space X podrían ser actores relevantes en el tema del uso del espacio y dado ese vacío esas empresas han podido hacer por ahora lo que quieran ya que no hay nada que estén violando en términos legales y el tiempo de reacción que van a necesitar los países para generar esa legislación no va a ser menor. Y mientras tanto este año hay solicitudes que han ingresado a Space X para poner en órbita cerca de 12 mil satélites y luego 40 mil. Hoy los que están en órbita son solo cientos o poco más de mil y ya estamos viendo el efecto que la gente puede notarlos a simple vista. Imagina lo que puede llegar a ser», concluye Unda.