Anuncian cambios en el «Bosque Escondido» de Antofagasta

Ramón Zavala, creador del lugar, desmintió versiones de redes sociales que indicaban que lo estaban expulsando del lugar. Por su parte, sí confirmó que se realizarán modificaciones pero esto respondería a la necesidad de plantar más árboles en el sector.

Bosque Escondido

Ramón Zavala, 42 años de vida y los últimos tres los ha dedicado a rescatar a pulso un lugar que antiguamente estaba lleno de vida pero que luego se transformó en un basural. Junto a un amigo el 23 de febrero del 2017 comenzaron la aventura de plantar árboles en el que otrora fuera conocido como «Las vertientes» de la Coviefi a un costado de la ruta que sale de Antofagasta en dirección a La Negra.

A los pocos meses se le ocurrió otra idea, crear una biblioteca abierta en el lugar. Hoy ya son tres las que están en la misma zona con casi 3.500 ejemplares. Este «Bosque escondido» como lo bautizó Zavala sufrirá algunas modificaciones.

Lo primero que aclara es que de las tres bibliotecas, dos se encuentran 20 metros más arriba de la original. Y es precisamente esta, la que dio inicio a esa idea, la que se encuentra por estos días desarmando debido a que la trasladará junto con las demás. Esto, debido a las necesidades que está generando los árboles que plantó.

«Como está cerca de donde están creciendo los árboles se tiene que dar espacio para poder seguir plantando más. Mi idea es plantar 500 árboles en ese sector, hoy llevamos entre 50 a 60. Tan solo por eso trasladaremos la primera biblioteca hasta donde están las otras dos», indica.

Con esto, Zavala sale al paso de rumores de redes sociales donde se habría indicado que lo estaban «sacando del lugar». Cosa que desmiente de forma categórica.

Riesgos aluvionales

Ramón sabe que donde se está construyendo su sueño es una zona aluvional pero asegura que el riesgo estaría presente en cualquier zona de la ciudad. Por eso se concentra en seguir avanzando en su visión de lo que quiere transformar este lugar.

«Espero que se convierta en una reserva y se pueda hacer turismo ecológico sin tener que interactuar directamente con la vegetación tal cual como se hace en muchos parques nacionales donde uno camina por senderos y ve la naturaleza, eso mismo (…) «Esto nunca tuvo un fin comercial ni lo tendrá. Es solo recuperar este espacio pues es lo último que queda de ese lugar», sentencia.