Condenan a 13 años de presidio a autor de homicidio de taxista en Antofagasta

El hecho ocurrió el año 2015 luego que fuera encontrado el cuerpo de la víctima en el portamaletas del taxi que conducía. Su asesino fue detenido dos años después en Viña del Mar con la pareja del fallecido y hoy fue dada a conocer su condena.

Homicidio Trocadero
Foto Archivo: Iris González

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta condenó a Eduardo Carlo Toro González a la pena de 13 años de presidio efectivo, en calidad de autor del delito de homicidio calificado. Ilícito perpetrado el 3 de agosto de 2015, en perjuicio del taxista Sergio Mori Olcay.

Una vez que el fallo quede ejecutado, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas del sentenciado para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.

El tribunal dio por acreditado que el “(…) 02 de agosto del año 2015, en horas de la tarde, el imputado Eduardo Carlo Toro González llevó a su pareja, quien a la sazón vivía en el domicilio de la víctima Sergio Mori Olcay, por cuanto criaban a las hijas que tenían en común, hasta su lugar de trabajo ubicado en el casino Enjoy de esta ciudad, olvidando aquella dentro del móvil un teléfono celular marca Blackberry de color blanco que el imputado le había regalado días antes para que pudieran comunicarse, el cual posteriormente éste utilizó para llamar cerca de las 2.00 AM a la víctima, quien se encontraba en su domicilio ubicado en calle Cerro Linzor N° 8868 de esta ciudad, junto a sus dos hijas menores de edad, simulando en dicha llamada ser un pasajero, sin revelarle su verdadera identidad, acordando que lo trasladara hacia Mejillones por una suma de dinero, puesto que aquél trabajaba como taxista”.

La sentencia agrega que “(…) Más tarde, el acusado abordó dicho taxi en un punto de encuentro ubicado en la costanera, y en el trayecto, aprovechando que el chofer estaba conduciendo, tomó un elemento contundente y/o cortopunzante, y obrando sobre seguro, le propinó repetidos golpes en la parte posterior del cráneo, sin posibilidades ciertas de que el ofendido pudiera repeler el ataque, luego de lo cual, lo bajó e ingresó al portamaletas del vehículo.

Finalmente, encontrándose la víctima totalmente indefensa, y actuando nuevamente sobre seguro, volvió a golpearla con un elemento contundente y/o cortopunzante, hasta que aquella dejó de reaccionar, dejando el móvil abandonado en el sector de la playa El Trocadero, con el cuerpo del occiso en el interior del portamaletas, regresando luego a su domicilio, no sin antes deshacerse del elemento con el que le había dado muerte, y de un teléfono celular de propiedad del ofendido que había tomado desde el vehículo”.

Concluye que “(…) Producto de las agresiones descritas, la víctima resultó con diversas lesiones en su cara, cabeza y extremidades superiores, recibiendo en la región craneana un total de veintitrés heridas distribuidas en distintos sectores de la cabeza, algunas contundentes y otras cortopunzantes, cinco de las cuales causaron fracturas y dos de éstas fueron penetrantes de la cavidad craneana –al punto de romper la dura madre y llegar al cerebro-, causándole un traumatismo craneoencefálico y una hemorragia subaracnoidea difusa, lo cual finalmente le produjo la muerte”.