«Plebiscito 2020: unas claves que podrían marcar el resultado»

Por Matias Díaz Rojas, cientista político.

MATIAS DIAZMediante un pacto transversal, se llegó al acuerdo que dispone que el próximo 26 de abril de 2020 se realizará un «plebiscito de entrada» que permitirá zanjar dos preguntas generales y esenciales: ¿quiere una nueva Constitución?; y si la desea, ¿la elaboración de la nueva Carta Magna debe ser mediante una Convención Constituyente Mixta, instancia que estaría conformada en 50% por congresistas y 50% por miembros elegidos por la ciudadanía, o una Convención Constituyente con el 100% de sus integrantes elegidos por votación popular?.

En esta votación, se espera tener un padrón aproximado de 14,5 millones de personas habilitadas para votar entre las alternativas que se presenten en la papeleta; esto, considerando que para la consulta ciudadana se aplicará la modalidad de inscripción automática y voto voluntario.

Desde que comenzó el voto voluntario, según cifras consolidadas del Servel, se advierte que si bien el padrón electoral creció en 57,9% entre las presidenciales de 2009 y las de 2017, paradójicamente el número de votantes disminuyó en un 5,4%, y es aquí que se encuentra el desafío de la participación de la sociedad chilena en este proceso.

La importancia de entender bien los distintos tipos de segmentos que pueden votar es elemental para las estrategias de campaña que se utilizarán en este proceso. Una señal que entregó en los últimos días dicha institución, fue el cambio en el padrón electoral, donde 367.664 personas modificaron su domicilio electoral de cara al plebiscito de abril de 2020. Esto puede ser una señal que avisa una alta participación, de hecho, gran parte de los cambios domiciliarios han sido efectuados por personas menores de 34 años que nunca han votado anteriormente, siendo las mujeres las que más lo hicieron.

Últimamente hemos observado un aumento en la participación de los jóvenes de 18 a 29 años. En 2013 votaron en un 30% y en 2017 en aumento a un 35%. Otro dato a considerar es que los segmentos que más crecieron en su padrón están entre los 20 hasta los 45 años. Por esta razón, podemos destacar la importancia de cautivar a dichas personas, a quienes se les consideraban como personas que no participaban en los procesos eleccionarios. En esta elección, en el segmento más joven podría esperarse un incremento en su participación el día del plebiscito.

Otro factor a considerar es que en la modalidad de voto voluntario, la participación de los segmentos más acomodados, gracias al mayor capital cultural de estos estratos con mejores remuneraciones, hace tener más conciencia de la importancia de la democracia y su relevancia a la hora de votar, lo que se ha visto reflejado en que los sectores altos de la capital han doblado en votación en comparación con los sectores más pobres.

También un elemento a considerar es el fenómeno migratorio que se ha presentado en Chile en la última década, donde la mesa técnica que está a cargo del proceso ratificó que los extranjeros con derecho a voto sí pueden participar del plebiscito de abril. Así, de los 348.040 extranjeros que se encuentran habilitados para votar, son los de nacionalidad peruana los que lideran este grupo, con 131 mil personas habilitadas; en segundo lugar los bolivianos, con casi 38 mil habilitados. Luego los colombianos con cerca de 35. 500 electores. Esto se concentraría mayoritariamente en las comunas de Santiago, Las Condes y Antofagasta.

Además también es importante el credo de los votantes, específicamente en los evangélicos. Y a pesar  que ellos oscilan alrededor del 17% aproximadamente en el país, es un voto que responde, que sale a votar, que no se queda en su casa; es un voto con el cual se puede contar, especialmente el que se acerque más a su discurso moral de Estado/religión.

Es muy importante que el plebiscito constitucional de abril tenga una votación alta. En caso de lo contrario, tendría problemas de legitimidad y solo pondría en evidencia la crisis institucional, aunque en este proceso, en este caso no tan puntual, dudo que esto ocurra. Y a pesar que se ha cuestionado su realización debido a la violencia que vemos ocasionalmente en las calles, suspenderlo no está dentro de las opciones, porque desde que se promulgó la reforma constitucional para la realización de esta elección, quedó como parte de la carta vigente y una anulación sería equivalente a suspender la elección presidencial de 2021. Es decir, tal acción restaría mucha seriedad a nuestro país, lo que estaría en disconformidad con su historia institucional e imagen país, que en ese caso de figura,  se vería obligatoria y fuertemente alterada.