Liderazgos con rostro de mujer en Antofagasta

Diversos testimonios cuentan cómo es ganar espacios en roles que históricamente han sido para hombres.

Karen Rojo | Fabiola Rivero | Aurora Williams | Marcela Mercado | Paulina Núñez

Cada una de las siguientes entrevistadas alcanzó importantes cargos pero para ello debieron atravesar un camino más difícil que el resto por el solo hecho de ser mujer.

Aurora Williams llegó a ser ministra de Minería durante el gobierno de Michelle Bachelet. Un espacio dentro del gabinete que la llevó a liderar una de las áreas que tiene mayor relación con nuestra región e inscribiéndose en la historia como una de las pocas mujeres que en ese momento ocupaba un cargo político tan alto.

Por su parte, la Alcaldesa Karen Rojo y la Diputada Paulina Núñez ganaron sus espacios mediante la urna. La primera en la elección municipal y posterior reelección mientras que la segunda no solo fue una de las Seremi más joven de Chile durante el primer mandato de Sebastián Piñera sino que de ahí logró de inmediato un cupo en el Congreso.

Fabiola Rivero, abogada y ex gobernadora de Antofagasta, también luchó contra los prejuicios desde el inicio de su carrera profesional en un tiempo donde existían en la práctica «especialidades vedadas» para las mujeres.

Marcela Mercado hoy es una de las figuras reconocidas dentro del mundo feminista y cultural quien plante que precisamente es desde el espacio del arte donde se pueden realizar manifestaciones transformadores.

Aurora Williams, ex ministra de Minería. La desigualdad que ha marcado a las mujeres históricamente, se ha expresado con mayor fuerza en el acceso de las mujeres al poder y en particular al poder político. En estos últimos años se ha avanzado en buscar mayores espacios para la participación de la mujer en este ámbito, sin embargo el avance que ha existido es lento respecto de las necesidades que se expresan en la sociedad. Esta semana hemos tenido un importante avance con la aprobación del Proyecto de Ley que permite que la Constitución de nuestro país sea redactada en forma paritaria, este hecho abrirá mejores perspectivas de participación.

Es responsabilidad de todos y todas hacer que estos avances se concreten y se proyecten en acciones que permitirán que más mujeres accedan al poder político y así podamos construir una mejor sociedad con una mirada paritaria que da mayores garantías de igualdad.

Karen Rojo

Karen Rojo, alcaldesa de Antofagasta. Ser mujer en política requiere valentía y si algo he aprendido es a no tenerle miedo a los grandes poderes. Nadie me calló ni me callará nunca por eso asumí un vacío que había en Antofagasta, ese vacío de voz y liderazgo y fue así que tomé la bandera de lucha en varias demandas y empecé a golpear la mesa en Santiago, en la Moneda, en el Congreso para derribar ese centralismo que ahoga el norte de Chile.

Eso falta en la política sensibilidad, sentimientos, no hay que temerles a nuestras intuiciones, a nuestras emociones. Las mujeres tenemos esa gran habilidad de gobernar con la cabeza y el corazón, ambas cosas juntas, nunca separadas.

Como presidenta nacional de la comisión de la mujer e igualdad de género, reafirmo mi compromiso por la protección a las mujeres y mi lucha por contar con políticas públicas que reduzcan y ojalá eliminen de raíz la desigualdad de género para evitar que la violencia se perpetúe.

Paulina Núñez

Paulina Núñez, diputada por Antofagasta. Ser mujer y hacer política no es fácil, pero se puede como en la mayoría de las cosas y diferentes ámbitos de la vida. Y decir que no es fácil, no significa victimizarse. Las mujeres debemos creer en nosotras, creer en sí mismas, en nuestra libertad y en nuestra responsabilidad también.

Ser mujer en el mundo de la política es poder aportar y decidir en aquello que impacta a los demás. Tomar decisiones con una mirada de mujer es importante. Representar a la mitad y asumir la responsabilidad de trabajar por todos es el mayor compromiso que una mujer tiene cuando gana una elección, o al menos el de la mayoría de las mujeres con quienes me ha tocado compartir estos años. No es solo una decisión privada, personal o familiar y libre. Se trata también de una contribución a la sociedad y, por supuesto, no podemos renunciar a ello.

Tanto en lo público como en lo privado hemos avanzado, a paso lento, pero firme. Y tengámoslo claro, las mujeres seremos capaces de avanzar siempre que nos apoyemos unos a otros, no me equivoqué, los necesitamos a ellos y nos necesitamos entre nosotras.

Fabiola Rivero, abogada y ex gobernadora de Antofagasta. En los tiempos que decidí estudiar Derecho, éramos menos las mujeres estudiantes, se sentían prejuicios y comentarios misóginos. Sin embargo, al comenzar a trabajar pude vivir la discriminación de género. Simplemente las abogadas sabíamos menos y habían especialidades vedadas, como el Derecho Penal, muy «rudo» para una mujer. Fue la reforma procesal penal la que posibilitó que muchas llegáramos al sistema penal.

Nunca olvidaré cuando un colega me llamó la atención por usar el nombre de mi profesión en género femenino. Me dijo «por qué usas abogada, si la profesión es abogado. Se escucha mal, es como chulo» Misoginia pura.

Marcela Mercado, Gestora Cultural y presidenta de la «Corporación Cultural La Toma». Justamente porque el modelo neoliberal siempre pensó el arte y la cultura como un resto innecesario en la construcción de una identidad o de un relato ciudadano, es que este espacio quedó, la mayoría de las veces, como un espacio relegado a la mujer.

Hoy existe entre las mujeres la certeza de la necesidad de cierta construcción identitaria a nivel territorial y que ésta (diversa y hasta conflictiva entre sí) es uno de los nudos centrales del debate acerca de la ciudad que queremos construir.

Ser mujer en la cultura hoy es encontrarse pensando en el sexo, el trabajo, la economía, la maternidad desde distintas perspectivas y estrategias culturales con el fin de producir manifestaciones artísticas transformadoras.