Astrónomos UA realizaron las primeras observaciones de polémicos satélites de SpaceX

Astrónomos del Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta (CITEVA) analizaron el procedimiento de oscurecimiento de los satélites SpaceX, empresa propietaria de una megaconstelación de satélites que ya orbitan la Tierra. El brillo resplandeciente de estos preocupa a la comunidad astronómica.

Fue en mayo de 2019 que las alarmas se encendieron en el mundo de la astronomía. Esto, luego que la empresa SpaceX lanzara el primer lote de 60 satélites a la «baja» órbita (550km) y los cuales se pudieron observar desde distintos puntos del mundo, incluyendo nuestra región, donde se apreciaban en forma de una fila de luces perfectamente alineadas.

Sin embargo, fue precisamente esa luz la que despertó preocupación en todos los niveles de la comunidad astronómica. Y motivos habían suficientes pues luego la misma empresa fue autorizada para tener 12 mil satélites en órbita mientras que en paralelo solicitó disponer de otros 30,000.

Fue tanta la polémica que en enero de 2020, SpaceX lanzó un tercer lote de satélites, uno de los cuales se denominó «Darksat» y que se diferenció del resto porque recibió un tratamiento experimental de «oscurecimiento» en un lado, para reducir su brillo reflectante.

Universidad Antofagasta

El 6 de marzo de este año astrónomos del Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta (CITEVA) realizaron las primeras observaciones del satélite SpaceX Darksat en el Observatorio Ckoirama -de la misma casa de estudios- con el objetivo de analizar la efectividad del procedimiento de “oscurecimiento” implementado en “Darksat”.

La conclusión de los profesionales fue que pese a que se redujo el brillo reflectante en un 50% se requiere más trabajo para disminuirlo a niveles que permitan mitigar los efectos en grandes telescopios. Desde el Observatorio Vera C. Rubin de la Fundación Nacional de Ciencias indicaron que para ayudar a aminorar los impactos del “efecto fantasma” en las exposiciones de imágenes ultra anchas se requeriría una reducción del 93% del brillo.

“Darksat es un paso en la dirección correcta pero se requiere más trabajo para calmar los temores de la comunidad astronómica”, asegura el doctor Jeremy Tegloan-Reed, autor principal de este estudio e investigador postdoctoral de Fondecyt en CITEVA.

Contaminación lumínica

La Sociedad Chilena de Astronomía (SOCHIAS) formó un grupo dedicado a la contaminación lumínica del cual son miembros dos co-autores de este estudio, el doctor Ángel Otárola (TMT) y el doctor Eduardo Unda-Sanzana (CITEVA). Esfuerzo al que se sumó la Universidad de Antofagasta con un equipo que incluyó a profesionales y estudiantes de maestría que fueron coautores de una carta enviada y publicada en la revista Astronomy and Astrophisycs.

Ahora se planean nuevas observaciones de los satélites para caracterizar completamente su brillo, así como la reducción en el resplandor que puedan lograr futuras estrategias implementadas por SpaceX.

“Con más información, no solo entenderemos en qué medida se ven afectadas las observaciones en diferentes longitudes de onda, sino que, en general, tendremos una idea de cuál es la «función bidireccional de distribución de reflectancia» para estos dispositivos”, dijo Tegloan-Reed. Esta función, básicamente, describe cómo la luz se refleja en distintas superficies.