Cristian Celedón, experto en Educación: «Una clase por zoom no es una formación online»

El experto aclara que el principal error es que se está intentando adaptar una clase tradicional a una online pese a que las estructuras y lógicas son distintas. Además, asegura que todo esto derribó varios mitos siendo uno de ellos que la actual era una generación “nativa digital” cuando en realidad son “nativos de redes sociales”

Cristian Celedón, Asesor en educación de la Universidad de Chile
Cristian Celedón, Asesor en educación de la Universidad de Chile

Las «clases online» son hoy por hoy la principal solución implementada por escuelas, liceos y universidades para reemplazar las clases presenciales e intentar cumplir así con el plan de estudios programado antes de la contingencia del coronavirus. Camino que no ha estado exento de dificultades y críticas por parte de apoderados y alumnos.

Para ahondar en este y otros alcances de la educación en tiempos de cuarentena es que conversamos con Cristian Celedón, experto en educación y asesor de la Universidad de Chile. En esta entrevista adelanta los cambios que se vienen post coronavirus, los mitos que se derrumbaron en la educación chilena y cómo la brecha de acceso a internet puede ahondar aún más en la desigualdad en nuestro país.

Sin embargo, hará un llamado a la empatía de todos los actores del proceso educativo pues aquí se está en una situación excepcional donde el dilema es similar en todas partes del mundo, sin que exista una respuesta única para todo lo que está pasando en los procesos de formación.

  • ¿Una clase online debe ser réplica de una presencial o debe entenderse de forma distinta?

Cuando hablamos de una educación tradicional del tipo presencial que todos estamos acostumbrados no es lo mismo que una formación online. La formación online funciona bajo otros parámetros y lógica. Cuando construyes un curso online desde un inicio tienes otras acciones sobre cómo elaborar el proceso de aprendizaje del estudiantes pues sabes que a los alumnos no los vas a tener al frente. Entonces estructuras planificaciones de forma diferente, al igual que las actividades son diferentes, la estrategia de entregar el conocimiento es diferente.

Ahora bien, tampoco podemos culpar a los involucrados. Lo que se está haciendo es tratar de llevar producto de la contingencia algo que estaba diseñado para un contexto presencial a uno online y ahí está la complejidad porque no son lo mismo.

  • ¿Qué características debiera tener una clase online?

Hay cursos online que no tienen clases sino que entras a la plataforma, lees, ves unos videos y luego una evaluación para posteriormente participar en un foro y cierran el módulo. Lo importante de entender es que la estructura online funciona de forma diferente entonces no se trata solo de adaptar lo que hago presencial a una estrategia no presencial sino que se trata de ayudar a los profesores a entender una lógica online que funciona de diferente manera. Obvio que con la contingencia en una o dos semanas es imposible que se arme de forma estupenda, pero sí es necesario que el profesor entienda que hacer una clase por zoom no es una formación online. Por formación online son cápsulas de aprendizaje que contiene todo: una lectura, video, un foro, una evaluación corta y quizás una clase o no.

  • Muchos padres reclaman que no existe una uniformidad en las clases no presenciales y que mucho se concentra en guías de trabajo ¿Hay una merma en el proceso educativo en las circunstancias actuales?

Tenemos que tener súper claro que habrán mermas en los proceso de aprendizaje de los estudiantes, sin importar el nivel, escolares, educación media, universidades. Pretender que los estudiantes van a lograr los mismos niveles de aprendizaje bajo la estructura inicialmente planificada es mentirnos a nosotros mismos. Mermas van a existir y eso lo sabemos todos lo que estamos involucrados en educación.

Esta merma no tienen mucho que ver con que la educación online no sea buena, el problema es que lo que se está aplicando hoy no es educación online, es un híbrido de un intento de adaptación de una clase presencial a una no presencial ocupando algunas estrategias online.

  • ¿Es justo responsabilizar a los profesores?

Hay que entender que se les está pidiendo a los profesores adaptar cursos a formatos que nunca lo habían hecho. No sé si en escuelas hayan muchos profesores expertos en formación online y lo más seguro es que no. Entonces muchos de ellos tuvieron que aprender a ocupar desde cero «Zoom» (aplicación de reuniones virtuales), y un montón de herramientas que antes quizás solo ocupaban como complemento de clases y ahora pasó a ser la herramienta principal. Entonces también hay un proceso que el profesor que debe estar detrás de esto no tiene la preparación para hacer una formación online de alto nivel.

Hay que entender que estamos en una situación de contingencia y emergencia sanitaria a nivel mundial. Es lo mismo que cuando vemos a médicos cubiertos con bolsas de basura, claramente dices que no es lo ideal pero es lo que necesitas para salir de la emergencia. Aquí hay que entender que todos los actores debemos colocar de nuestra parte porque los padres tampoco pueden exigirle a un establecimiento que cumpla con un estándar en un contexto donde estamos todos en emergencia, los lugares están cerrados, las coordinaciones internas dentro de los establecimientos son súper complicadas. Hay que dejar de mirar la educación como un servicio (cliente) porque tenemos que pensar que hay que tener una mirada más empática con lo que está pasando, tanto los profesores, apoderados como los sostenedores.

  • ¿Cambiará la forma de enseñanza después del coronavirus?

Como sociedad va a marcar un antes y un después. Y si nos fijamos solo en educación el hecho de visibilizar ciertas fragilidades del sistema deja cosas muy interesantes. Un ejemplo es que siempre hablábamos de este concepto que estas eran generaciones «nativas digitales», es decir, como nacieron con un computador podían tener manejo amplio de lo que es la informática o el manejo computacional y nos dimos cuenta que lo que tenemos al frente no son nativos digitales sino «nativos de redes sociales», que es diferente. El problema que hemos enfrentado es que esto, a nivel educativo ha logrado romper mitos respecto a cosas que nosotros dábamos por sentado.

Otro de los mitos que se cayó fue sobre la alta conectividad (a internet) que tenía este país. Cuando nos dimos cuenta que esa conectividad es por datos de celular y menos del 50% de las conexiones son fijas quedó en evidencia que este no es un país iluminado en esa materia sino uno bastante carente.

  • ¿Esta brecha de internet puede aumentar a su vez la brecha en acceso a la educación entendiendo hacia donde está avanzando el proceso educativo que es el camino no presencial?

Justamente estaba leyendo hoy quienes plantean que hay que declarar internet como un servicio básico, casi tan básico como el agua y la luz porque en el contexto que estamos ahora ya tener internet no es un lujo. Por ejemplo, con la educación online necesitamos que la educación llegue a todos y no está llegando a todos porque no tienen internet. En las escuelas se les da un computador, por lo cual ese acceso está cubierto en cierta medida, pero no así internet. No te sirve de nada tener un computador si no puedes tener una clase online con un celular con datos que se te acaban en una hora.

No hay que esperar a una nueva contingencia para esto, lo que hay que pensar es que las estrategias digitales y tecnológicas son bastante eficientes pues ahora es un virus pero después pueden ser otras las contingencias. Por eso hay que entregar internet a las familias de mayor vulnerabilidad, capacitar capital humano en las escuelas, colegios y universidades para alfabetizar digitalmente pero que no sea un curso de Excel o Word, que sea cómo construir una educación online. Tiene que haber una respuesta desde las políticas públicas pues estamos en un contexto global cada vez más inesperado.