La infancia y su sobreexposición ante la pandemia

Por Mesa de Infancias y Juventudes de la Comunidad de Organizaciones Solidarias.

Chile enfrenta una de las crisis sanitaria más grandes vividas en los últimos 100 años, debido al alto nivel de contagio y de expansión que tiene el COVID-19. Este, sin lugar a duda, representa un gran reto, el que debemos enfrentar a nivel mundial; pero además representa un desafío encomiable para las distintas orgánicas de Estados. Previo a la pandemia declarada el 11 de marzo, nuestro país se encontraba en medio de una crisis social que no veía fin, puesto que las medidas utilizadas por el Gobierno ante la contingencia no visibilizaron el foco social que se esperaba, algo que nuevamente se releva frente a esta crisis.

Las últimas semanas hemos visto cómo los medios nacionales han focalizado sus líneas comunicacionales mostrando los grupos de riesgo, las gráficas con los niveles de contagio que por lo demás, crecen exponencialmente día a día, pero aún existe una serie de temas relevantes, los que deben ser considerados. En la región de Antofagasta, nuevamente vemos con preocupación la baja discusión sobre la infancia y las complicaciones que esta vive frente a esta crisis. Cada medida que se adopta impacta fuertemente en las dinámicas de vida de niños, niñas y jóvenes; una realidad que debe ser considerada de forma urgente para tomar medidas adecuadas que no vayan en desmedro de su calidad de vida.

Sabemos que la economía es un factor de suma importancia para un país, sin embargo,, desafíos como el de hoy necesariamente tensionan en el orden de prioridades,  donde un gran número de chilenos y chilenas no cuenta con la posibilidad de elección entre salud y trabajo. Proyectos como el teletrabajo, focalizado en solo 31% de las empresas que contemplan esta modalidad (Randstad.2019), donde el 0,4% ejerce efectivamente esta modalidad (Trabajo a Distancia) de un total de la fuerza trabajadora de 8,7 millones, nos deben interpelar sobre qué labores se pueden llevar a cabo bajo este mecanismo y que nuevamente las familias más desfavorecidas del país se quedarán sin esta opción y por ende la infancia relacionada a aquellas. Por lo que sabemos aún, la panadería, la construcción y el transporte, entre otro tipo de obras, no se pueden llevar a cabo bajo esta modalidad. Junto a ello quedan fuera un número importante de trabajadores independientes y esporádicos que en este último tiempo habían aumentado en el País llegando a 26,9% (Ine. 2020), junto a un 7,4% que a enero 2020 se encontraban desempleados.  Con esto, sólo queremos visibilizar la necesidad de contar con políticas públicas que tomen en cuenta la multiplicidad de factores asociados a un problema  social. Cada uno de los y las trabajadoras que día a día, obligadamente deben decidir entre la salud v/s la mantención de la familia, se exponen a dejar a niños y niñas en casa solos, aumentando los riesgos domésticos  y de contagio, tomando en cuenta que los niños y niñas no están asistiendo a clases, por lo que las realidades de las familias más vulnerables del país se complejizan más en esta situación.

Tomando en cuenta lo anterior, es imperante entender cuáles son las principales dificultades y necesidades en el contexto de la pandemia, frente a las diferentes medidas adoptadas por el Estado, para las familias más vulnerables del país, visualizando que, en la realidad actual, las medidas de prevención y contención del virus tienen un potencial importante de riesgo para el bienestar de los niños, niñas y sus familias (desprotección laboral, agudización de situaciones de violencia intrafamiliar, etc.)

Nos preocupa el pronunciamiento de la Dirección del Trabajo, mediante el dictamen N°1283-006, del 26 de marzo de 2020, el cual deja en situación de desprotección, principalmente a los y las trabajadoras que ocupan los empleos con mayor precariedad en el país y con ellos, a los niños y niñas de esas familias. Queda claro que la discusión sólo ha quedado en la normativa económica y jurídica, pero quizás sea necesario humanizarla y esa forma de humanización debe ser pensando en nuestra postergada infancia que en estos días quedan solos (as) en casa en medio de una pandemia mundial, porque sus cuidadores y cuidadoras deben salir a trabajar.

Finalmente hacemos un llamado  a las diferentes autoridades, para que puedan visibilizar y considerar que cada medida tomada en virtud de la emergencia sanitaria, debe tener en cuenta las repercusiones que generan en los sistemas familiares más vulnerables, los cuales sin duda, cuentan con menores herramientas para enfrentar esta crisis, tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Es necesario generar estrategias de acompañamiento a las familias vulnerables, para apoyar su economía familiar, entregar soluciones para aquellas familias que enfrentan las dificultades propias del hacinamiento, el cambios en los sistemas de abastecimiento, la inseguridad laboral y  por sobre todo, la total exposición a los efectos sociales de la pandemia.

 

Por Mesa de Infancias y Juventudes de la Comunidad de Organizaciones Solidarias. Aldeas S.O.S, Fundacion Soy Garante, María Ayuda, Fundación Inkietas, Fundación en los ojos de mi madre,  Fútbol Más, Fundación Superación para la Pobreza, Servicio Jesuita Migrante.