¿Quo Vadis, Mineduc?

Por Jorge Lawrence Santibañez, Coordinadora Colegios Subvencionados del Norte COPANOR.

Jorge Lawrence
Jorge Lawrence, presidente de COPANOR

No cabe duda. El Coronavirus nos ha puesto en un escenario excepcional que nadie fue capaz de prever en su total magnitud y ha forzado a los distintos actores a reaccionar rápido, generando planes de acción para abordar esta contingencia.

A nivel gubernamental, el Ministerio de Salud ha sido el principal actor dentro de esta crisis, tomando medidas sanitarias de alcance nacional, regional y local, las que hasta ahora han demostrado ser eficientes en contener la expansión viral, si consideramos la velocidad de contagio proyectada. Sin embargo, existen otros actores que aún están al debe y uno de ellos es el Ministerio de Educación.

Las decisiones del MINEDUC han sido erráticas desde el primer día, cuando por razones sanitarias, el Gobierno decretó la suspensión de clases en todo Chile, debido a la necesidad de generar distancia social y evitar aglomeraciones que pudiesen ser focos de transmisión viral. Sin embargo, a renglón seguido, el Ministerio de Educación instruyó a los colegios a continuar operando con “turnos éticos” para atender, entre otros “a aquellos niños que no podían guardar cuarentena en casa”.

Es evidente que la instrucción del MINEDUC resultaba contradictoria con las indicaciones de la autoridad sanitaria. Si los colegios se mantenían abiertos para recibir a los alumnos que no pudieran quedarse en casa, la suspensión de clases perdía todo efecto. Peor aún, en ese contexto los colegios dejaban de ser instituciones educativas, para transformarse en meras guarderías infantiles, ya que resultaba imposible avanzar en contenidos curriculares cuando la asistencia al colegio sería excepcional, transitorio y casuístico.

Días después el Ministerio de Educación señaló que, durante la suspensión de clases, dispondría de una batería de materiales digitales en su página web, para que los alumnos continuaran con sus estudios desde el hogar. Al mismo tiempo se instruyó a los sostenedores y directores del sistema escolar, para generar un sistema de clases a distancia que permitiera dar continuidad al plan de estudios durante el tiempo de suspensión. En qué quedamos: ¿Las clases están suspendidas o entramos en una modalidad de clases a distancia?

El Ministerio de Educación continúa su andar errático al comunicar públicamente que las vacaciones de invierno se adelantarán a la segunda quincena del mes de abril. ¿Esta es una medida adecuada? Pues, depende. Si estamos en un escenario de suspensión de clases, resulta entendible replantear el año escolar en su conjunto, ajustándolo a un solo semestre desde el retorno a la actividad presencial (sin vacaciones intermedias). Pero, si el MINEDUC ha propiciado la implementación de un sistema novedoso de clases remotas, no presenciales, el cual está recién asentándose, no resulta lógico interrumpir, en esta etapa, el proceso de adaptación que los diferentes actores están teniendo.

Además, ¿qué implica que los colegios deban tomarse vacaciones en el mes de abril en este contexto virtual? ¿Se deberán suspender las actividades remotas durante esas dos semanas? Si es así, se frenará en seco todo lo avanzado en adaptación y puesta en marcha de la modalidad online, debiendo comenzar todo el proceso de nuevo a partir de mayo. En tal contexto cabe preguntarse, ¿Cumple un rol pedagógico anticipar las vacaciones tan prematuramente o aquello responde simplemente a una decisión política sin sustento técnico, máxime si es por todos sabido que las clases presenciales no se reanudarán antes de junio o julio (siendo optimistas)? En tal caso anticipar las vacaciones a la segunda quincena de abril resulta precipitado y opuesto con los propios objetivos académicos que la autoridad educacional se ha fijado para estos tiempos de cuarentena.

Por último, el MINEDUC ha anunciado que el año escolar 2020 se extenderá hasta fines de diciembre e inclusive principios de enero. He aquí otra contradicción, pues si los colegios están avanzando en su plan de estudios mediante una modalidad a distancia, alentados por el propio MINEDUC ¿por qué razón tendrían que extender sus clases hasta enero? ¿Qué valor le está asignando el Ministerio las actuales clases virtuales? Si las actividades lectivas estuviesen totalmente suspendidas, resulta lógico que el Ministerio fije un plan de recuperación, extendiendo el año escolar hasta enero de ser necesario. Pero, si el sistema escolar está operando mediante clases remotas, no resulta razonable que se anuncie la extensión del periodo lectivo más allá de diciembre.

Hay que asumir que este año será un año escolar distinto y por tanto habrá que recalendarizarlo por completo, aun cuando se concentre en un solo semestre ininterrumpido, con menor cantidad de semanas y menor número de evaluaciones. Sin embargo, es necesario que las decisiones que tome el MINEDUC durante este tiempo de cuarentena, sean claras, consistentes, con enfoque pedagógico y pensadas en el largo plazo, dejando de lado las contradicciones e indefiniciones.

En la misma línea, urge que el MINEDUC se pronuncie sobre el valor que le asignará a las clases virtuales, más cuando desde los colegios se están haciendo enormes esfuerzos por lograr avances curriculares mediante esta vía. Es un error plantear desde ya la extensión del año escolar, pues desmotiva la aplicación del sistema remoto tanto en docentes como alumnos. Al contrario, debiese existir un incentivo a los colegios que, llegado el momento, acrediten el cumplimiento del plan de estudios mediante su propia modalidad virtual, quienes podrán concluir su año escolar en fechas normales.

Es tiempo que el MINEDUC defina hacia donde va. Que resuelva su propio QUO VADIS. De acuerdo a eso, corresponde que oriente de manera coherente a los actores del sistema, siempre pensando en el bien superior de los estudiantes.