Todos Juntos enfrentando al Coronavirus

Por Roberto Soto, concejal de Antofagasta

Roberto Soto
Roberto Soto

«Lamento decirle que, dado el contexto, el próximo mes no podré renovarle el contrato. Lo lamento».

Esto es lo que he escuchado de voces de aquellos que han sido desvinculados de sus ahora extrabajos. Hoy no tienen cómo «parar la olla» ni menos qué darle a sus familias. Todos también sabemos que existen emprendimientos, claro que sí, en los cuales nos destacamos como país en este tipo de modelo de autogestión. Desafortunada e irresistiblemente el estallido social del 18-O y la pandemia, finiquitaron los sueños de muchos obligando a aquellos a preguntarse qué harán mañana o «¿cómo sobrevivo?».

Como humilde y simple concejal, no les tengo la respuesta, sólo me permito, con la más gran sinceridad, darles ánimo y decirle que hay que esperar que las cosas cambien en el más corto plazo posible y yo seguiré trabajando en aquello en los límites de mis potestades.

Estoy plenamente consciente que retomar el camino de la tranquilidad no será cosa simple. Porque me asustan las cifras entregadas por entes oficiales, como la Cámara Chilena de la Construcción que hace pocos mencionó que el sector de la construcción se está peligrosamente debilitando. Y para qué hablar de lo indicado por el Banco Central en estos días: estamos en recesión y en contracción económica. Pero desde este panorama poco alentador, pero ciertamente lógico, tenemos que salir adelante y esto será posible solamente si todos estamos consciente de la dificultad que esto representa. Y cuando digo todos, es todos. En Antofagasta no hay espacio ni cabida para mesquinos juegos propagandísticos y politiqueros. Hoy la situación es grave.

Por ende, como dicen mis amigos: «¡Hay que cuidar la pega!», todas las pegas y ayudar imperativamente los pocos negocios que van quedando, a mantenerse. Nosotros autoridades démosle una mano para que estas personas no pierdan sus fuentes de trabajo y así permitir a aquellos que subsisten de esas actividades de seguir en pie.

Se debe hacer rápidamente algo significativo porque el tiempo nos juega en contra. Ya hace unas semanas, se le ha planteado a la administración municipal que se pueda revisar el presupuesto y ver cuáles  dineros se puedan reasignar para que se transformen en ayudas sociales en beneficio de quienes hoy más lo necesitan.

Pero lo social no es limita a salvaguardar la “pega” o la fuente de ingresos, debemos pensar y priorizar el segmento más expuesto de nuestra población, las personas de la tercer edad. Le he sugerido por oficio, como concejal, al Jefe de la Defensa Nacional de la región de Antofagasta realizar -junto con el Seremi de Desarrollo Social- un catastro de los adultos mayores que se encuentran hoy en estado de vulnerabilidad en nuestra propia comuna, los cuales muchos han quedado sin la posibilidad de registrar ingresos en sus hogares. He visto en mis constante visitas a terreno como muchos me han manifestados hasta sus ganas de trasladarse a campamentos ante la falta de dinero para cancelar sus arriendos.

También he sugerido, en el mismo oficio y por una cuestión humanitaria, la posibilidad de gestionar la entrega de agua en camión aljibe para los sectores más apartados y vulnerables de nuestra comuna (balneario Juan López, caletas y algunos campamentos) y que necesitan imprescindiblemente este vital elemento en estos tiempos de urgencia sanitaria.

Dentro del estado de catástrofe es más importante que nunca respetar lo que disponen las autoridades porque las medidas son tomadas en vista de la salud pública que nos concierne a todos. Las fiscalizaciones, como la ocurrida hace unos días en el centro, van y deben tener lugar.

Estamos consciente de la dificultad de generar recursos en este contexto y llegarán ayudas, quizás no tan rápido como quisiéramos, pero todos estamos conscientes de la situación. La mano dura de la ley fue ciertamente fuerte pero lo es por principio de prevención. Debemos frenar el contagio. De hecho en el mismo oficio mencionado anteriormente, he solicitado la posibilidad de contar con mayor personal militar en la comuna dado el alto número de personas que hoy no acatan el llamado a toque de queda y que además se han producido varias denuncias de robos, según lo que manifiestan nuestros dirigentes vecinales quienes hoy ven con angustia como en sus poblaciones se siguen cometiendo actos delictuales.

También debemos estar listo para lo peor, sin querer parecer pesimista, pero más vale prevenirse que lamentarse porque también hay un asunto de salubridad pública con o sin Coronavirus y ya debemos pensar a los tiempos que vienen después y a lo riguroso que deberemos ser  en ese ámbito. He sugerido al general coordinar (preventivamente), junto con el Intendente de la Región, el adelanto de la etapa de construcción de dos crematorios, el cual está incluido en el proyecto del Cementerio municipal. Cabe destacar que el que existe actualmente en dependencias del parque del Recuerdo no cuenta con los permisos necesarios y tampoco reúne las condiciones para actuar en caso de emergencia.

Pero lo más importante y fundamental, no está en el oficio que les he mencionado sino que es lo que vengo a escribir e indicar en esta columna. Debemos cuidarnos entre todos. Cuidar, es verdad, nuestros empleos, pero sobretodo cuidar nuestra salud, cuidar más allá de ello, nuestras familias, nuestro entorno, nuestro pares, nuestra gente, nuestra ciudad y región. Por eso, se deben aplicar las más estrictas normas de higiene, salubridad y auto cuidado. Y si uno está contagiado aplicar drásticamente los protocolos.

De esta situación, quiero pensar que saldremos todos. Porque el hombre no vive, sino convive. Es decir, estamos todos en el mismo barco. Tengámoslo más presente que nunca. Hoy y también mañana. Porque de lo peor se puede sacar lo mejor. Y de esto saldremos más fuerte.