Inician sumario contra 12 personas que no respetaron cuarentena obligatoria en Antofagasta

La multa podría alcanzar los 10 millones de pesos para cada uno de los infractores.

En un comunicado de prensa, la Seremi de Salud, Rossana Díaz Corro, informó del inicio de 12 sumarios sanitarios en Antofagasta, a personas que quebrantaron la cuarentena a la que estaban obligados por ser contacto estrechos de personas confirmadas con Covid19.

La Secretaria Regional Ministerial calificó como gravísima, más aún considerando el contexto local de cuarentena urbana al que la ciudadanía está obligada, acotando que los incumplimientos fueron detectados en el marco de 99 fiscalizaciones materializadas hoy jueves.

Puntualizó que la sanción podría alcanzar los 10 millones de pesos para cada uno de los infractores.

El décimo tercer (13) sumario fue levantado a una persona en cuarentena que no quiso entregar ningún tipo de antecedentes a los fiscalizadores, negándose a firmar el acta de inicio de Sumario.

Mejillones

Paralelamente, y en Mejillones se efectuaron 50 fiscalizaciones a transeúntes. Sólo 1 no tenía su permiso temporal, iniciándose el respectivo sumario. El transgresor intentó darse a la fuga.

Asimismo inspecciones a locales comerciales, dieron como resultado de un segundo sumario a un bazar de venta de ropa y flores al que se le aplicó también la medida administrativa, por tratarse de un recinto de artículos no esenciales. Al respecto, la Seremi lamentó la agresividad del dueño del recinto quien desconoció la autoridad de las fiscalizadoras e inclusive y paradójicamente amenazó con llamar a la fuerza pública.

En cuanto a los aislamientos obligatorios por ser caso positivo o contacto de éstos, no hubo transgresiones en el marco de un total de 34 visitas.

María Elena

Las fiscalizaciones en María Elena asimismo, indicó la Seremi de Salud, arrojaron el inicio de 2 sumarios sanitarios a personas que debían cumplir su cuarentena a pesar de contacto estrecho de casos positivos. Ello, en el marco de 50 fiscalizaciones.

La primera de ellas había concurrido al Cesfam en busca de documentos vinculados con su trabajo, mientras que la segunda no abrió su puerta.