La crisis y un potencial alivio regional

Por Herman Cortés, Coordinador Proyectos de Integración - Instituto de Economía Aplicada Regional. 

Herman Cortés

La recesión, el consiguiente desempleo y hasta la escasez de alimentos son algunas de las consecuencias socio-económicas más previsibles de la crisis mundial generada por la pandemia del coronavirus. Con seguridad, estos flagelos azotarán más fuerte a los países y regiones con menor desarrollo. También corren riesgos las que dependen sólo de una o dos materias primas para sus exportaciones, por las fluctuaciones de los mercados internacionales.

Este escenario podría darse, en consecuencia, en la Región de Antofagasta y su entorno internacional, especialmente más allá de la cordillera, en el centro-oeste sudamericano.

Pero toda crisis presenta también oportunidades. Una de ellas es acelerar una posibilidad planteada hace tiempo, pero que no había tenido el apuro de concretarse, como ocurre ahora, en especial por su potencialidad de generar empleos. Esto es, crear en la región una cadena de pequeñas industrias procesadoras de alimentos, con materias primas agropecuarias provenientes de Argentina, Paraguay o Brasil. Esos productos no sólo servirían para el consumo interno, sino básicamente para exportarlos a ávidos mercados internacionales, en especial a aquellas economías con las que Chile tiene Tratados de Libre Comercio u otro tipo de Acuerdo Comercial, por los cuales los productos de origen chileno no pagan impuestos de importación o tienen aranceles muy bajos. Esto significa una ventaja competitiva en precio y, por tanto, mayor seguridad de venta internacional para esa producción si se la compara -por ejemplo- con la exportación desde los mencionados países del centro oeste sudamericano, para quienes supone -en consecuencia- seguridad de colocación de su producción.

Para el norte de Chile y para los citados países vecinos, un programa como el señalado implica, en consecuencia, nueva y mayor actividad productiva, diversificación y -muy importante en esta coyuntura- mayores puestos de trabajo. Porque no se trata sólo de la producción de estos bienes, sino también de su transporte, logística, mercadeo, financiamiento, seguros y todas las actividades que supone el comercio internacional.

La crisis actual y sus previsibles consecuencias pueden ayudar ahora a este proyecto con una más rápida comprensión y aprobación por las autoridades, nacionales y regionales, de los dos o más países involucrados. Esto supone disponer de los terrenos necesarios, del financiamiento adecuado y de toda una política pública que facilite la atracción de inversiones. Incluso pudiera facilitar algún financiamiento o cooperación de organismos internacionales, dado que con este tipo de programa se beneficiarán dos o más países, fortaleciendo el proceso de integración y de cooperación internacional, que se plantean como medios necesarios para superar la crisis. 

Lo importante es aprovechar oportunamente esta opción y no esperar a que arrecie el desempleo y hasta la escasez de alimentos para poner manos a la obra. La iniciativa la pueden encabezar organismos estatales. Vale reiterar lo señalado en una reciente entrevista de Timeline.cl al Decano de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica del Norte, quien recordó una enseñanza de la crisis mundial de 1929: “el Estado debe cumplir un rol más activo. Es difícil saber cuánto durará la recesión, pero por lo menos este año y el próximo su impacto será tremendo”.