La oportunidad detrás del problema

Columna de Karen Araya Acosta, Profesora de Biología y Química, Magister en desarrollo curricular y proyectos educativos.

Karen Araya

El COVID ha golpeado fuerte a nuestro país, en todos los ámbitos, desde lo emocional a lo económico, dejando a la vista un centenar de falencias que nuestro sistema País tiene sin resolver.

Hace un par de meses atrás se pedía una calidad de educación mejor, con más igualdad de oportunidades y accesos a los beneficios. Sin embargo hoy nos encontramos inmersos en una realidad que nos pega tan duro como sorpresivo y es ahí donde debemos ver las oportunidades que vienen detrás de un problema.

La totalidad de nuestros estudiantes desde preescolar hasta universitarios se encuentran bajo la modalidad online, que sabemos que en la actualidad y bajo las herramientas con las que contamos como País, no son las óptimas, pero si lo llevamos a nuestras proyecciones personales, es mejor avanzar lento pero seguro (a perder el año académico). Bajo estas condiciones, nos hemos encontrado con que existen localidades rurales fuera de la sociedad del conocimiento de la información porque no son parte de una red que les permita estar conectados a través del internet y técnicas modernas, en Chile existen 490 mil personas.

Es urgente que nuestro Gobierno pueda tomar estas experiencias y buscar soluciones que permita que los estudiantes que habitan en zonas de poca conectividad puedan acceder de igual manera que los que viven en zonas urbanas, más allá del proceso de cuarentena, que esto sirva para mejorar las herramientas y forma de trabajos, que la tecnología que hoy nos obliga a familiarizarnos de forma abrupta, sea parte de nuestro sistema educativo, otorgando un valor agregado a nuestro desarrollo social y educacional.

Siguiendo la misma línea de desigualdad de condiciones, encontramos familias que viven en la vulnerabilidad y precariedad, en donde tampoco existe acceso a la red ni mucho menos un computador, dejando a los estudiantes a la intemperie, educacionalmente hablando.

Una publicación que se hizo en el año 2017 desde el Centro de Estudios del MINEDUC se refiere a la desigualdad que se genera en la población cuando las oportunidades académicas no son equitativas.

“No es posible analizar la importancia de completar la educación media, sin antes referirse a ciertos aspectos que caracterizan al contexto chileno. Chile es un país que presenta altos niveles de desigualdad en la distribución de los ingresos (Larrañaga & Valenzuela, 2011; Tejeda, 2016; Torche, 2005), y es un hecho que esta desigualdad tiende a reproducirse en otras dimensiones. En el ámbito de la educación, este fenómeno se traduce en un acceso diferenciado a oportunidades educativas. Esto significa que el acceso a una educación de calidad, en todos sus niveles, se encuentra condicionado de manera importante por las características socioeconómicas de las personas[1]

El acceso a la educación académica y moral es un derecho, y debe ser ejecutada como tal  en nuestro País y en el mundo. Los efectos de la falta de educación al menos en nuestro país es abismante y está a la vista, recibimos lo que hacemos e intentamos esquivar los rebotes fuertes que provienen de nuestras mismas acciones, es decir, la falta de oportunidad de educación en algunos sectores, es un rebote inminente para toda la sociedad y si viéramos la educación como un bien común y no como una oportunidad de negocio, permitiendo el acceso de todos, probablemente la “Causa – Efecto” seria mucho menos agresiva, más beneficiosa y provechosa.

Hoy tenemos la oportunidad de mejorar nuestros estándares educativos, conocemos las grandes falencias, sabemos quienes necesitan apoyo, herramientas e infraestructura, que nuestro Chile no se quede atrás, que la Pandemia haya sido, más que un problema, una oportunidad de mejora para todos, especialmente para nuestros estudiantes, pues ellos son realmente el futuro de nuestro País.

 

[1] Bellei, 2011; Gajardo, 2006; García-Huidobro, 2007.