Las costuras del ser femenino

Por Bernardo Cienfuegos, académico de literatura y comunicación de la Universidad de Antofagasta.

Bernardo

En un espacio del hogar, un ángel iluminado y feliz confecciona prendas para sus hijos pequeños. Sonríe, es feliz siendo la cuidadora de su familia y de aquel lugar que habita. Sin embargo, llega la industrialización, llegan las máquinas nuevas, avanzan las décadas y, al empezar el siglo XX, es momento que aquel oficio aprendido de madre a hija se ponga a disposición del trabajo para generar ingresos.

Entonces ocurre un tránsito: desde la casa a la industria, desde lo íntimo a lo público, desde lo invisible (la casa) a lo invisible (la fábrica). Las perspectivas no son pocas de estos hechos. La que nos entrega Eugenia Prado (Santiago de Chile, 1962) en su libro Advertencias de uso para una máquina de coser, es para prestar atención.

Ya desde su obra Cierta femenina oscuridad (1996) podemos encontrarnos con la agudeza y la fuerza de una mirada que trae al centro al sujeto femenino, desafiando por completo las carnes opresivas y censuradoras de la historia, de cualquier norma o estructura concreta, para situar las convulsiones y los deseos, los fracasos de una dualidad que busca poseerse a sí misma. En este caso, es apuntar la pluma hacia un tiempo – y todos esos espacios que se reflejan en él – donde las manos pasaron del taller personal a la empresa.

El relato se entremezcla como los hilos en el telar, recorriendo la vida de diferentes mujeres desde la voz narrativa de Mercedes, que registra en su cuaderno la multiplicidad de historias que reclaman su espacio, visibilidad individual, saberes, dolores, anhelos. Aurora, Lorena, Carmen, Iris, Macarena, Rosa, Carmen, Carmela, Génesis, Claudia… todas, a su modo, como los fragmentos de tela que configuran una nueva pieza de vestir en una realidad invisibilizada, nos muestran un poco de ese momento de la historia donde habitan y sobreviven.

El título se enarbola como una alerta aclaratoria: no hablamos de una actividad cotidiana, hecha por mera recreación, sino que estamos frente a una advertencia, donde los patrones, los moldes de cada prenda, los maniquíes y las agujas son la configuración misma del sujeto femenino en un espacio agresivo, doliente y lleno de limitantes, que trasciende al mismo lugar físico donde se desarrolla el relato, el cual funciona como un panóptico en el que podemos observar cómo ha desaparecido la figura del ángel del hogar, tal vez para siempre.

Quizás de los elementos más destacables de esta obra es su afán revelador respecto a la intimidad de un espacio donde, en teoría, solo se desarrolla un trabajo más. Se nos muestra cómo la sociedad es un corsé, donde el juicio y la relegación eran naturales para un género históricamente relegado a funciones hogareñas. Cualquier otro menester era, incluso, considerado un peligro: “Las ideas en una mujer, son pésima combinación – afirma el dueño. Una mujer inteligente es como una bomba de tiempo”.

Leer Advertencias es encontrarse ante la destreza de quien ejerce su labor de forma magistral – aguja y lápiz que se funden en un solo cariz, implacable y revelador – cosido/unido a las historias íntimas de un grupo de mujeres. Es un libro hecho a mano, con bellas ilustraciones y recortes relacionados con el trabajo textil, con fotos e instrucciones de uso que dan una perspectiva única del oficio: es, a final de cuentas, una obra que debe ser leída.

Libro: Advertencias de uso para una máquina de coser

Autor: Eugenia Prado Bassi

Editorial Moda y Pueblo

Primera edición: diciembre 2017

Segunda Edición: Editorial Carnicera, enero 2020

Web: http://eugeniapradobassi.cl/