“Mañana” está lejos.

Columna del concejal Roberto Soto (UDI).

Impotencia es la palabra que se usa a menudo en esta crisis. Escuchar tantos discursos, ver tantas medidas que se dan a conocer por la prensa y en la televisión, y luego amargamente corroborar que en realidad muy poco de todo lo anunciado se llevara a cabo. Constatar, con una frustración certera, que las autoridades pertinentes no están tomando en serio lo que está ocurriendo en nuestra comuna. A lo menos, dan muchas veces esa impresión.

Pareciera que hubiesen tres Antofagasta distintas; una Antofagasta del sector sur, otra del sector Norte y una pasada la línea del Tren, donde se concentran una gran cantidad de campamentos y en los cuales se vive una vulnerabilidad socio-económica desde hace años. En dichos lugares, que pocos políticos frecuentan ya que se dice que esta “gente” no vota, se desprende una sensación de que no se ha querido poner en obra todos los esfuerzos verdaderos y necesarios para hacer cumplir las tan imprescindibles cuarentenas decretadas.

Sé perfectamente que muchas veces soy cuestionado por el trabajo que realizo en terreno, en poblaciones y sectores vulnerables, me dicen que pierdo mi tiempo basándose en el argumento que les plantee anteriormente y en relación con los votos que emanan de esos sectores. Es verdad que no me he cruzado con muchos políticos por eso lados. Pero si algo de tangible me entrega ese trabajo en terreno, es poner frente a mis ojos diferentes problemáticas y realidades que me parecen ser de otro siglo para un país como Chile. Y no las veo desde afuera, detrás de una pantalla o leyendo un informe, las hago parte mía y de mi trabajo como concejal porque es allí donde veo la urgencia y la necesidad de tomar decisiones y acciones.

Hoy, vemos con temor el aumento de contagiados y por ende asistimos a una extensión de las medidas sanitarias, pero desafortunadamente son fiscalizadas solo en ciertos sectores donde la ciudadanía por lo general acata las reglas. ¿Las vidas valdrían menos del otro lado de la línea de tren? Me lo pregunto porque vemos, en las poblaciones, mucha gente haciendo vida normal, y lo más preocupante, en sectores donde se han detectado contagios.

Muy frecuentes son las denuncias de dirigentes vecinales solicitando la fiscalización de algunas familias que incumplen las medidas, a lo mejor con la justa razón y la necesidad de ir a generar ingresos para comprar alimentos. En casos puntuales, ciertamente lo puede ser, pero hay otros que dan la impresión que solamente la necesidad del ocio los empuja a salir, o en algunos casos, más dramáticos, están afuera simplemente por que no tienen lugar donde realizar una cuarentena.

Todos esos casos de figuras constituyen una cantidad importante de personas que no respetan las medidas sanitarias decretadas. Pensemos en las personas en situación de calle, recordemos lo ocurrido hace un par de días con la persona que se escapó del Hospital Regional o la que deambulaba en la plaza del mercado. Consideremos que todos ellos son seres humanos olvidados e invisibilizados por la sociedad y las autoridades, quizás, entre otros factores, por la falta de recursos que van en atención a las enfermedades mentales derivadas de las adiciones.

Como sector no podemos decir que en la región la Seremia de Desarrollo Social haya tenido un gran, eficiente e irreprochable desempeño desde marzo 2018 hasta hace muy poco, siendo un ministerio importantísimo para acercarse a los chilenos y ayudarlos. De hecho, debía haber un paupérrimo desempeño hasta entonces porque el cambio de seremi, que ocurrió hace algunas semanas, se ha hecho sentir inmediatamente. Menos ocupación de las diversas plataformas mediática y más presencia en terreno. Es en ese sentido que las cosas deben ir. Hacia ningún otro.

Quizás también nos hace falta una autoridad más inflexible en cuanto a tomar medidas que busquen a proteger la integridad de la población, y que sea menos discursiva promocionando una tranquilidad que no existe. Se necesita mucho más acción. Con esto no estoy culpando a nuestros funcionarios públicos y de la salud que han realizado un trabajo importantísimo para tratar de controlar esta situación, sino que quiero referirme a quienes precisamente deben velar por la integridad de ellos, quienes deben tomar decisiones sobre la población que hoy no quiere cumplir con las cuarentenas por contagio o cuando el Gobierno Central lo ordena.

No me pueden pedir quedarme con los brazos cruzados y ver como salen a la calle personas contagiadas a esparcir el virus. Como autoridades, tenemos como objetivo mayor de salvaguardar la salud de todos y en primer instancia de nuestros adultos mayores y enfermos crónicos. Pero no solamente ellos, hay una problemática mayor que poco a poco, pero de manera segura, está apareciendo y es la falta de comida en algunos hogares, lo cual hace imprescindible apurar los recursos para ir en ayuda de ellos. En el municipio se aprobó la compra de 5.200 cajas de alimentos y recargas de gas, para las cuales se han realizado las postulaciones y estas ya han superado con creces las solicitudes. Lo reitero, con creces. Tomemos responsablemente conciencia de aquello y de lo que eso representa.

En el último concejo municipal realizado, se aprobó la modificación de presupuesto por más de 327.000.000 pesos, que irá en ayuda asistencial para la comuna, pero esto no será suficiente, menos si no respetamos y hacemos respetar las decisiones planteadas por el ministerio de Salud, ya que seguiremos extendiendo el periodo de cuarentena, castigando aún más la productividad de quienes viven del ingreso de dinero a diario.

Ruego, honesta y humildemente se los repito, ruego que por fin las autoridades competentes escuchen a las autoridades comunales que están en terreno, como nadie más, recogiendo las inquietudes y observando las carencias que se padecen frente a la situación que estamos viviendo. Yo, Roberto Soto, concejal de Antofagasta, vengo advirtiendo hace más de un mes lo que ocurre en algunas parte de nuestra comuna, y eso está explícitamente dispuesto en el oficio N°117, en sus dos últimos puntos, donde, entre varias recomendaciones y observaciones, hago mención y un llamado al adelantamiento de los crematorios del proyecto que actualmente se están llevando a cabo en el cementerio y la solicitud de construcción de nichos para realizar la solicitud al GORE.

Hay miles cosas que prever y obras, acciones que realizar. No son las manos que van a sobrar en estas tareas. Ni las voluntades. Deberían manifestarse todos los que dicen tener vocación de servicio público pero es verdad que del otro lado de las líneas del tren, la gente no vota ¿A quién les puede entonces interesar esa gente? En mi caso, mi ayuda y voluntad están 100% disponible, e inclusive mucho más. Y hoy, más que nunca. Porque el “mañana” está cada vez más lejos.