Quiebre entre municipios e Intendente = Pierden los ciudadanos

Por Andrea Merino, Consejera Regional de Antofagasta

Andrea Merino

Carece de sentido que las únicas instituciones que pueden definir, ejecutar o transferir recursos públicos, se hayan peleado en plena pandemia. Yo les voy a explicar por qué.

En la región, además de los sectores (Ministerios) las dos principales fuentes de financiamiento Estatal son el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y los presupuestos municipales. No se imaginen que porque estamos en pandemia (muriendo literalmente), se han adaptado, flexibilizado y menos apresurado los procedimientos para poder gastar, transferir o modificar los presupuestos actuales para apuntarlos a las personas lo más directamente posible, como se quisiera. Hay mucha rigidez y mucho centralismo (ojo, lo que tampoco es garantía de trasparencia).

Entonces, el gran desafío es cómo, contra el tiempo, y con “lo que hay” creamos fórmulas en la región que se ajusten administrativamente pero que nos permitan gastar para resistir la pandemia.

Es en las glosas que se especifica en qué y quiénes pueden gastar las partidas del presupuesto de la nación destinadas a las distintas Instituciones que reciben financiamiento Público.

Por ejemplo, desde el FNDR no hay ninguna glosa que permita que compremos cajas de alimentos (Sólo el 5% de emergencia que es el que se usó para las cajas de la discordia).

Los municipios pueden, pero no tienen plata. Nosotros tenemos plata y no la podemos gastar. Me imagino que ya van entendiendo ¿No sería obvio hacer sinergia? Así las personas recibirían sus alimentos ¿No es ese el objetivo de todos?

Para repartirlas, cómo no va a ser mejor hacerlo en conjunto. Se suman los Funcionarios municipales y de gobierno para hacerlo más rápido y mejor, se cruzan las bases de datos para evitar repetir y llegar a más personas, etc.

Además, los alcaldes, sobretodo de comunas más pequeñas, conocen realmente su territorio e incluso a la mayoría de sus vecinos de manera personal, eso es fundamental para priorizar los escasos recursos. Para definir programas que debemos levantar, tenemos que conocer qué es lo que realmente se necesita, los grupos a priorizar, esto debe ser con participación y pertinencia local. No pueden pelearse ahora, porque esto recién comienza y habrá que armar un enorme y complejo puzzle.

Resulta que antes de la selfie entregando la caja, hay un enorme y largo trabajo, desconocido por todos y todas, pero que es el que realmente determina el curso de los hechos. Ahí es donde debemos poner a prueba todas nuestras capacidades, sobretodo las y los que somos electos popularmente. Después se sacan la selfie.

Para muestra un botón. El 20 de Marzo el CORE aprobó 10.900 millones para transferir al Servicio de Salud. La semana pasada (casi, 2 meses después) nos autorizaron sólo 3.300. Esto significó la pana del laboratorio más importante para las muestras COVID, no poder comprar 20 ventiladores, no poder hacer mejoras en hospitales de la región, no dotar de mejores condiciones a los SAMU; todo de vida o muerte. La burocracia y el centralismo también matan, por lo tanto esa batalla hay que darla desde acá, pero juntos.

Cuando esto se recomponga, aparte de la selfie, hay que sumar. Los Cores y concejales deben estar en la mesa del gobierno y los alcaldes (lo venimos pidiendo hace tiempo). También tenemos que tener una mesa social COVID con organizaciones de la sociedad civil. Rápido, no hay tiempo.