Ante problemas nuevos, reinventemos a la región

Por Herman Cortés, Coordinador Programas de Integración del Instituto de Economía Aplicada Regional (IDEAR – UCN)

Herman Cortés

Ciertamente, estamos abrumados por la lamentable situación sanitaria, económica y social derivada de la pandemia del coronavirus y su manejo en nuestra región y país.  Pero, igualmente, quizás pudiéramos aplicar la afirmación de que “los árboles no dejan ver el bosque”, si sólo seguimos preocupados del cortísimo plazo, sólo de lo inmediato. Por supuesto, lo primero es la salud y vida de las personas y salir de esta peligrosa situación sanitaria, para lo cual cada quien debe aportar con su actitud responsable. Pero las soluciones de lo que se nos viene encima por la recesión económica y la consecuente cesantía también hay que empezar a buscarlas ahora, para aplicarlas en cuanto las condiciones sanitarias lo permitan.

En una región como la nuestra, de historia y vocación minera, con la consiguiente escasa diversificación productiva y de servicios, por más que el precio del cobre pareciera favorecernos en lo inmediato, no es posible pensar que sólo haciendo más de lo mismo podremos enfrentar exitosamente retos que antes no tuvimos. En consecuencia, la diversificación en la fuente de prestación de nuevos servicios y hasta en la producción de otros sectores económicos es una necesidad que las autoridades, empresarios y sectores académicos o de investigación debieran hacer frente, ahora más consistentemente que nunca.

Por otra parte, se deben tener presente las tendencias y oportunidades que nos brinda la economía internacional, gracias simplemente a nuestra ubicación geográfica. Lo queramos o no lo busquemos, o ni siquiera lo intentemos, los países más poblados del planeta seguirán aumentando su demanda de alimentos, que -al menos- transitarán por nuestro territorio. Es el caso de China e India, que tienen más del 40 por ciento de la población  mundial entre ambos. Y otro tanto ocurre con otros países del Asia y -en general- ribereños del océano Pacífico, a quienes les interesa un acceso más directo y no depender sólo de puertos en el Atlántico. Pare eso están nuestros puertos del norte de Chile. Porque es sabido que en el centro-oeste de Sudamérica hay una potencialidad productiva de alimentos que no se ha explotado, básicamente por falta de infraestructura vial, ferroviaria y por su lejanía de los puertos sobre el Atlántico. Es el caso del Gran Chaco, llamado por muchos “el granero del mundo”, amplia y rica extensión compartida por Paraguay, Argentina y Bolivia, que pronto será atravesado por el Corredor Bioceánico Vial desde Puerto Mourtinho hasta nuestros puertos.

Esta realidad, unida a la creciente demanda asiática, también favorece el uso de nuestra infraestructura de transporte y los servicios logísticos para el comercio exterior, como salida a las exportaciones y también para el ingreso de las importaciones desde mercados asiáticos para el centro-oeste sudamericano. Esto implicará más demanda laboral para labores portuarias; de almacenamiento y pronto de refrigeración o cadenas de frío; de transporte terrestre por caminos y ferrocarril; de servicios financieros, de seguros y de trámites aduanales; de alojamiento y comida para choferes y resto del personal de transporte; de talleres mecánicos y otros servicios a los vehículos; de otra larga lista de servicios logísticos, especialmente en zonas equipadas para ello, etc.

Lo anterior ocurrirá, queramos hacerlo o no, por lo que debemos prepararnos porque eso viene, de todas maneras. Pero, además, se deben crear las condiciones para que en nuestro territorio se levanten una serie de empresas dedicadas a agregar valor, básicamente por industrialización, a materias primas agropecuarias que provengan del centro-oeste sudamericano. Y no sólo por estar cerca de los puertos, sino por las ventajas competitivas que ofrece Chile a través de los Tratados de Libre Comercio, que disminuyen o eliminan los impuestos de importación (aranceles) en los países con los que nuestro país ha suscrito esos Acuerdos Comerciales, lo que asegura -a los productos que logren obtener el certificado de origen chileno- un menor precio y, por ende, mayor demanda que si fueran exportados desde otro país. Esa cadena de agroindustrias sería otra importante fuente de nuevos trabajos.

Todos estos temas serán abordados en un Seminario Virtual a realizarse el martes 30 de junio por la plataforma Zoom, que será transmitido también vía streaming, por Facebook y el sitio web www.zico-apec.cl, evento destinado especialmente a los empresarios y emprendedores regionales.