Bombero sobreviviente del coronavirus: «Desde que entré a la UCI el miedo me consumió»

Estremecedor relato de este joven que a sus 23 años estuvo 25 días conectado a ventilación mecánica en el Hospital Regional de Antofagasta por Covid-19. Su testimonio permite dimensionar el proceso por el que pasan quienes llegan a esta instancia y de la cual no todos vuelven.

Una de cada tres personas que pasa por lo que vivió Roberto Zúñiga, muere. Hoy su testimonio es el de un sobreviviendo del Covid-19 pues a sus 23 años este voluntario de bomberos pasó 25 días conectado a ventilación artificial en el Hospital Regional de Antofagasta. Ahora, ya en su hogar y dado de alta, está con kinesiólogo para volver a caminar tras la pérdida de musculatura que sufrió durante ese periodo.

Nunca pensó que se contagiaría por coronavirus y reconoce que tampoco tuvo miedo al ingresar al recinto asistencial el 8 de mayo de este año. Medida que se resistió en un principio pero tras varios días con diarrea, dolor de cabeza y una temperatura que llegó a superar los 40 grados, no tuvo más opción. Eso sí, el temor a morir llegó cuando lo derivaron al área donde está la gente conectada a ventilación artificial producto de esta enfermedad. Incluso, narrará en esta entrevista, todo el proceso que se vive adentro, incluyendo el de despedirse de sus familiares antes de ser sedado para conectarlo.

Los primeros días con Covid-19

La trazabilidad de Roberto estuvo en su trabajo como conductor de ambulancias del SAMU donde junto a una veintena de compañeros pasó a cuarentena porque uno de ellos había sido contacto estrecho de un paciente que trasladaron y que luego resultó positivo por Covid-19. Sería durante ese proceso de confinamiento obligatorio que le darían el mismo diagnóstico y que, sin saberlo, días después lo tendría al borde la muerte.

«Cuando me avisaron que era positivo, activé los planes de alejamiento, me puse mascarilla, evité el contacto con mi familia e incluso me fui de la casa», cuenta Ramón. Luego, a los pocos días con el virus, empezaron los síntomas. «Era algo tolerable, empecé primero con la fiebre la que fue de menos a más hasta que llegué a los 40 grados».

  • ¿En qué momento decides ir al hospital?

Hubo una mañana donde hice fiebre muy alta, no me bajaba, mi polola me cuidó, ella igual era positivo, me puso papas en la cara, paracetamol, paños fríos, todas las medidas físicas y no me bajaba la fiebre. Después empecé con mucha tos y ahí me dijo que iba a llamar a la ambulancia para que me llevaran al hospital. Entré, me hicieron exámenes, y ahí salió que tenía los pulmones inflamados pero cuando el doctor me dijo que me iba a dejar hospitalizado yo le iba a decir que no, que iba a rechazar la atención.

  • ¿Por qué?

Porque no me quería quedar hospitalizado, había tenido malas experiencias, entonces yo le iba a decir que no, y algo me dijo que me quedara, no sé qué pero algo me dijo que me quedara, y me quedé. Estuve un día en una sala común y al siguiente me bajaron a la UCI, ya complicado».

La UCI: «Tuve miedo de morir»

Antes de ingresar a la UCI, Roberto asegura que se sentía bien emocionalmente, eso hasta que le empezó a faltar el aire y tuvieron que colocarle un implemento para ayudarlo a respirar. «Me colocaron una máscara, después una máscara con una bolsa que yo apretaba porque me faltaba mucho el aire y ahí me bajaron a la UCI».

Fue en ese momento que por primera vez sintió miedo. «Cuando ingresé a la UCI lo único que había eran pacientes conectados, y me daba tanto miedo, era como ver muertos conectados, era muy raro, y saber que yo iba a estar igual era terrible, tuve miedo. Desde que entré a la UCI el miedo me consumió»

Sensación justificada pues su condición médica era de gravedad y sus pulmones no estaban respondiendo por sí solos. «Tuve miedo porque tenía el ventilador al lado mío, lo veía, después miraba para el otro lado y estaba el médico con quien estábamos esperando al anestesiólogo que cuando llegó me preguntó cómo estaba y yo le decía que tenía miedo por el hecho de que no había nadie conmigo»

La hora de despedirse

Al recordar este momento, la voz de Roberto se quiebra. Solo 23 años de vida y enfrentado a un último mensaje a su familia y amigos donde el riesgo de morir es alto y hasta azaroso.

«Regularmente uno se siente mejor o con más valentía cuando tiene el apoyo de alguien, y en ese momento yo no tenía el apoyo de nadie, era yo y nadie más, ¿me entiende? Antes de entubarme me explicaron que me iban a dormir, que me iban a poner un tubo en la boca para cuidar mis pulmones, para que se recuperara y para que descansaran. Entonces me durmieron, y yo, sin mentirle parpadeé, desperté y ya habían pasado 25 días.

  • ¿Te dieron la oportunidad de despedirte o de enviar algún saludo?

Sí, antes de ponerme en coma, me despedí de mi familia por WhatsApp, me despedí, ni si quiera les dije nos vemos más rato, yo les dije adiós, que estén bien, las amo, cuídense mucho, y adiós, les puse adiós que estén bien. Yo me estaba despidiendo.

  • ¿Alguna vez habías estado cerca de una emoción como esa?

No

  • ¿Cómo es esa emoción?

Esa emoción de despedirse de alguien es terrible. A mi me explicaron lo que me iban a hacer pero a la vez tenía mucho miedo de no despertar, y casi no lo logro, porque después que me entubaron, me compliqué mucho, estuve muy grave, yo casi me morí, porque hice una falla general en mi cuerpo, fallaron los riñones, pulmones, hígado, falló todo. ¿Usted sabe cómo ventilan a la gente? mirando para arriba ¿cierto?, era tan grave mi caso que mis pulmones no reaccionaban y me pusieron boca abajo, para que mis pulmones crecieran. Estuve de guata una semana, y cada vez que me daban vuelta me ponía mal.

Una nueva oportunidad

Al día 25 de estar conectado a ventilación mecánica, Roberto despertó. «No sabía dónde estaba, cuando me preguntaron yo dije que había tenido un accidente, porque yo el año pasado tuve un accidente y fue lo primero que se me vino a la cabeza».

  • ¿Cómo fue el reencuentro con tu familia?

Fue una sensación única, de verdad. No soy mal agradecido (de la atención médica) pero al final es terrible, de verdad, pues de las 24 horas del día, 20 las pasaba solo.

  • Ahora estás en tu casa ¿Tienes alguna secuela producto del coronavirus?

Sí, donde estuve mucho tiempo entubado mis músculos perdieron la fuerza, entonces ahora tengo que estar en kine para volver a caminar, para volver a recuperar los músculos de las piernas y de los brazos.

  • ¿Cuánto tiempo de rehabilitación vas a necesitar para volver a caminar?

No sé, me dijeron que iba a ser lento pero que iba a volver a caminar.

  • ¿Qué mensaje le darías a esa gente que no toma ninguna medida de protección y de igual forma sale a la calle?

Les diría que se cuidaran porque yo nunca le tomé el peso, incluso agarraba para el leseo el tema hasta que me tocó. Les diría que se cuidaran, que ocuparan la mascarilla, mantuvieran la distancia, se cuidaran hasta los ojos, porque el virus se propaga por la boca, nariz y ojos. Ojalá que la gente tome consciencia.