Necesario límite a la reelección: Un recambio para la democracia

Por Paulina Núñez, diputada de Antofagasta.

Paulina Núñez
Paulina Núñez

Soy autora de uno de los proyectos que buscaron limitar la reelección de las autoridades elegidas democráticamente, voté a favor esta idea con retroactividad, es decir, contando los periodos que cada autoridad ya lleva en su cargo. Hubo algunos parlamentarios que querían partir de cero, sin contar los periodos anteriores, esa idea -menos mal- no prosperó.

Así las cosas, después de ocho años de tramitación se aprobó en el Congreso el Proyecto de Reforma Constitucional que limita la reelección de las distintas autoridades elegidas democráticamente. Estas no podrán ejercer sus respectivos cargos indefinidamente teniendo un límite de años para hacerlo. La ley quedó así: para los senadores en ejercicio con más de una reelección, y los diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales en ejercicio con más de dos reelecciones no podrán ser candidatos nuevamente.

Lo resuelto y aprobado será una oxigenación a la política, una renovación a la misma que sin duda le hace bien al país.

Aquellos que entramparon esta ley durante años y quienes actualmente pensaban que tenían un derecho adquirido de ir a la reelección por el sólo hecho de estar en el ejercicio de su cargo, estaban totalmente equivocados, es claro que se trataba de una mera expectativa, estaban legislando para ellos y no por el bien del país.

Nadie es dueño de los cargos, menos aquellos de elección pública. Las normas de Derecho Público rigen In Actum, esto es Inmediatamente. Por tanto, un diputado o diputada que ha sido dos veces reelecto no puede volver a postular a la Cámara de diputados.

Se pensó en Chile, sin calculadora en mano, sin sacar la cuenta sobre qué partido político ganaba más o se veía perjudicado, se pensé en la democracia y en el país.

Esta renovación será positiva para el país, dará credibilidad a la política, las autoridades no se eternizarán en el cargo, habrá nuevos aires, nuevas caras, y por supuesto, nuevas ideas. No tiene que ver con la edad, ni con la persona que lo ejerza, ni el partido al que pertenezca, sino con el recambio de quienes son parte del servicio público. Se viene a servir, a trabajar por la comuna, la región y el país por un tiempo y no eternamente. Bien por nuestras instituciones y bien por Chile.