Asistencialismo en tiempos de pandemia

Columna del concejal de Antofagasta Jonathan Velásquez

Jonathan Velásquez
Jonathan Velásquez

Mucho se critica que la gente está acostumbrada al asistencialismo del Estado, de las instituciones; que así sólo se logra fomentar la flojera y la tontera, sin embargo, hoy, en tiempos de pandemia los políticos nos vemos en la obligación de replantearnos el tema y preguntarnos si debemos o no ser asistencialistas y con quién.

Tenemos una comunidad compuesta por quienes generalmente son apoyados a través de bonos, canastas y beneficios sociales de toda índole, y también por quienes son “apoyados” a través de créditos de todo tipo de las instituciones financieras. Y digo apoyados con comillas, porque así lo presenta el sistema financiero: “te apoyamos en tu sueño de la casa propia», “te apoyamos a cumplir tus metas», “te apoyamos con la educación de tus hijos» y un sinfín de “apoyos», que no son más que deudas. Deudas que hoy esas personas no saben cómo pagar, porque las ventas de sus negocios cayeron, porque quedaron cesantes en marzo cuando muchas empresas hicieron reducción de costos, porque trabajan en proyectos y hoy todos los proyectos están detenidos, pero el cobro de esas deudas no se detiene. Y bueno, también en nuestra comunidad hay quienes por diversos motivos tienen como resolver sus necesidades sin el apoyo del Estado ni de los Bancos.

No clasificaré como clase media o baja, ni media media, ni media baja ni nada, porque para mí no hay personas con categoría hay personas con necesidades. Y hoy esas personas que viven en sectores de condominios y no en campamentos, en edificios más cerca de la costa que de los cerros, que tienen auto, camioneta, hijos estudiando en educación superior y otros en colegios particulares, jubilados que su pensión no les alcanzaba y por ello seguían trabajando, pero hoy no pueden porque la emergencia no se los permite, aquellos que emprendieron y se endeudaron en maquinaria, instalaciones, arriendo de local comercial, mercadería, y un largo etc., son quienes más necesitan de la ayuda de las instituciones, llámese Estado, Municipio o simplemente Concejales. Son ellos a quienes debemos ayudar y asistir de diversas maneras, porque, en definitiva, ellos son el grueso de nuestra población y para ellos No estábamos preparados.

Hoy nuestro foco debe cambiar sí o sí, la pandemia y todo lo que ésta ha acarreado ha dejado en evidencia lo débil de nuestro sistema, y lo poco asistencialistas que en realidad somos, ya que el mayor porcentaje de personas se apoya en créditos y tarjetas, no en los beneficios sociales. Esto ha puesto en evidencia lo poco que valoramos a quienes emprenden y lo poco que algunos políticos o personajes de la política conocen de la estructura social por la que dicen trabajar. Y por sobre todas las cosas, evidencia la nula capacidad de ponernos en el lugar del otro, la falta de empatía.

El concepto de asistencialismo debemos reinventarlo, y como líderes, elegidos por la gente, podemos hacer mucho, con creatividad, con cosas prácticas, asistiendo a las personas con ideas y herramientas que los potencien. El Municipio podría hacer mucho, si tuviéramos un liderazgo centrado en las necesidades de la comuna y no en egos personales, así que por lo pronto sólo quedamos los Concejales, que conocemos mejor que muchos las necesidades de los antofagastinos, porque hemos estado con ellos. Sabemos quienes son los omitidos en nuestro sistema, aquellos a quienes no toman en cuenta porque “tienen», aquellos que no quieren la canasta, quieren trabajo y oportunidades para desenvolverse, no quieren asistencialismo a la antigua, quieren que innovemos junto a ellos. Esos omitidos, esos olvidados por el poder central, son a quienes debemos acudir y potenciar, porque con ellos podemos resurgir nuestra ciudad, pero mientras algunas autoridades estén sometidas al poder central, o hayan corrido con una bandera de un candidato a presidente que les propició el cupo para Senador o Diputado, o para alguna Seremi, seguiremos en el olvido, y seremos los olvidados del Norte Grande.