El Consumo nos consume

Columna literaria del profesor Cristhian Campos.

Cristhian Campos
Cristhian Campos

“El Consumo me Consume” fue escrito por el Sociólogo Tomás Moulian en el año 1998 y son esos textos breves que han envejecido muy bien, pues hoy su perspectiva sigue plenamente vigente. Moulian hace un análisis crítico de la sociedad chilena que ha convertido al consumo como su centro y pasión, como placer y deseo; esta hipertrofia del consumo es uno de los pilares fundamentales del modelo cultural del neoliberalismo.

Desde el momento en que el consumo se convierte en sentido de vida comenzamos a vivir una vida falsa, una vida donde los valores principales han sido sustituidos por las pasiones del dinero, por una sociedad capitalista que se instala en el centro de la vida. En esta construcción el mall es la plaza pública, es el templo, allí acuden los padres con los hijos y siempre salen con “algo”, todo esta diseñado para incitar al consumo, todo esta dispuesto para que se convierta en un sentido de vida.

El otro pilar es el acceso al crédito que permite la instantaneidad, la masividad del consumo y la realización inmediata del deseo, pero también opera como un distorsionador de la realidad pues la falsa “democratización del crédito” ha potenciado la idea de la “integración social” para las clases bajas volviéndose esclavos del trabajo y del dinero para pagar las deudas. Hoy  se discute mucho respecto de la clase media en Chile, pero cabe preguntarse si en realidad lo que muchos políticos llaman clase medias en realidad se trata de sectores asalariados, precarizados y endeudados, es decir el concepto no es más que una construcción ideológica que se utiliza para invisibilizar las relaciones de poder y lo que en realidad tenemos es un gran porcentaje de hogares que recibe bajos salarios y se endeuda para llegar a fin de mes, la crisis sanitaria y la pandemia ha dejado esto en evidencia.

Moulian plantea que el endeudamiento nos convierte en “seres crediticios” y obliga a volcarse sobre el trabajo para conseguir ese dinero generado para consumir (o pagar las cuotas), se forma así la triada: trabajo-dinero-consumo, relegando principios trascendentales como la búsqueda de la felicidad y el sentido de comunidad; la pandemia y el cierre obligado del comercio y en especial del Mall ha obligado a muchos a llenar ese vacío y a mirarse a si mismos, quizás sea el momento de dejar las promesas individualistas y esta pasión desenfrenada por el consumo de lado, no se trata de eliminarlo, sino de controlarlo, es necesario recuperar la solidaridad, el compañerismo y la vida comunitaria.