En verdad… es justo y necesario

Columma del concejal de Antofagasta Roberto Soto

Iniciando el segundo semestre de este año, ya son miles las familias de la comuna de Antofagasta y del país que están “sobre” viviendo en medio de una de las crisis sanitarias más grandes que ha afectado a la población de nuestro territorio y del mundo, y eso sin distinción alguna. Esta crisis ha dado paso rápidamente a una crisis económica sin precedentes, sumándole aquella que nos venia a aquejando desde el estallido social, donde muchas familias, pymes y trabajadores se vieron afectados. Ya van más de nueve meses.

Esta semana, por fin ha llegado un salvavidas, como muchos ya lo habíamos adelantado, se aprobó y promulgó la ley que permite el retiro del 10% de los fondos de las AFP. Esta medida era imprescindible, dado la poca y tardía respuesta del gobierno central para la llamada y mal definida clase media. Si bien, hay sentimientos encontrados porque igual sigue siendo el dinero de la propia gente que viene a solucionar por a lo menos tiempo su misma situación, yo quiero acá felicitar a los parlamentarios de Chile Vamos, sobretodo a los militantes UDI, quienes entendieron que esto no era un tema político ni mucho menos ideológico, más bien es un tema humanitario, una medida pragmática en respuesta a las necesidades de quienes hoy no han recibido y que tampoco lo esperan, un beneficio social.

En este punto, podemos observar, el trabajo que algunos parlamentarios y autoridades han realizado en terreno versus los que plantean ideas detrás de un escritorio. Ya que es el terreno, el que nos llama a poner urgencia a medidas a veces muy extremas, que sin duda tendrán consecuencias en el futuro, pero que a la vez llaman a nuestras autoridades a trabajar y a realizar el doble de esfuerzos para que  no sean los mismos trabajadores, quienes sufran los efectos de estas decisiones que afecta sus propios recursos.

También rescato a quienes por convicción y principios pueden haber rechazado creyendo (bajo su punto de vista) que estaban protegiendo a los trabajadores. Pero lo vergonsozo es haber visto a  parlamentarios, que en primera instancia se abstuvieron “para no aprobar” y luego dado el inminente resultado o poco después, hayan salido a sacar la voz en favor del 10%, buscando patéticamente sacar provecho político de la situación cuando en el fondo todos sabemos en la región que siempre han estado en contra de esta medida. Basta ya de ese tipo de actuar ¡por favor! Esto solo hace incrementar un sentimiento de rechazo a todo el sector del oficialismo, sin distinción, mezclando a los que están hecho de madera con los que están hecho de cartón. Algunas personas ya actuaron de la misma manera con la aplicación de la cuarentena, afirmando que era gracias a ellas que eso ocurría, buscando aún más pantalla en plena pandemia ¿ Ese modus operandi cesará un día?

Lo logrado no ha sido una victoria de los políticos de la oposición ni del estallido social, ni de los “delincuentes” que amenazaron a los parlamentarios con el el afán de hacer creer a la gente que ese era el camino; ha sido más bien y sobretodo la victoria del sentido común ante la falta de propuestas del gobierno y la falta de cercanía con los problemas reales de la gente.

Hago un llamado, al corazón de Chile Vamos, especialmente a la UDI, para que respetemos la libertad de pensamiento y opinión, ya que finalmente esto se pudo constatar que no era una medida populista, sino que necesaria; además que nuestro sector no sucumbirá ante las reformas añejas que quieran plantear otros sectores de la oposición, como ya lo han hecho notar en relación con las AFP. Mucho debe reformarse o más bien controlar, pero no todo debe ser destruido. Eso lo sabemos.

Por último, todo lo sucedido últimamente demuestra una vez más a la ciudadanía que la política funciona. Sirve para llegar a los acuerdos necesarios y así cumplir con el objeto esencial de la política, buscar el bien común para todas las personas. Lo que Chile necesita hoy, es la unidad de todos sus actores para crecer y levantar a nuestro país, sin presiones políticas, ni amedrentamiento, sino que por medio del dialogo poniendo siempre la realidad y necesidades de la gente antes que oportunidades políticas personales. Fútiles ambiciones en el fondo comparado a la dura realidad de millones de compatriotas.  No todas, ni todos, sentíamos desde las tripas, por lo que vemos y vivimos, que las medida de los 10%, en verdad, era justa y necesaria. Simplemente justa y necesaria. Nada menos ni nada más.