Profunda crisis atraviesan Jardines Infantiles y Salas Cunas particulares de Antofagasta

La Asociación Gremial de Jardines Infantiles y Salas de Cunas Particulares de Antofagasta acusa falta de medidas que les permitan enfrentar la crisis económica producida tras haber tenido que cerrar sus puertas producto de la pandemia hace cuatro meses. Piden subsidios de emergencia o programas de linea directa.

Foto: 24horas.cl

Los Jardines Infantiles y Salas Cunas particulares de Antofagasta están atravesando una profunda crisis económica que -acusan- todavía no tiene por parte del Estado ninguna ayuda concreta que permita sostener esta situación provocada por la pandemia y que obligó a que cerraran sus puertas a partir del 15 de marzo del presente año. Es decir, más de cuatro meses sin poder prestar sus servicios que por la características de estos difícilmente pueden ser realizados de forma online.

Fue a través de una declaración pública que la asociación gremial que los agrupa en Antofagasta (JISACUP), relató el drama que atraviesan los sostenedores de estos lugares. El primero de ellos apunta a que muchos de sus padres y apoderados quedaron cesantes y que no son niveles obligatorios.

También apuntan a dos dictámenes, uno del Ministerio del Trabajo y otro de Contraloría, donde «las que teníamos convenio con sala cuna nos terminan de hundir» pues este permitió a las empresas pagar un bono compensatorio directo a la madre, saltando así los directamente establecidos con estos recintos. 

Desde la Asociación Gremial de Jardines Infantiles y Salas de Cunas Particulares de Antofagasta acusan que «hemos pedido ayuda a autoridades, políticos, Subsecretaria de educación parvularia y no hemos recibido nada concreto». 

Abandonados

En la declaración también advierten que pese a la existencia de dos proyectos de ley que apuntan a sala cuna universal y otro de kínder obligatorio, estos serían letra muerta pues «si nos vamos a la quiebra o cerramos definitivamente en agosto o septiembre según catastro nacional, donde irán los niños, si Junji, Integra y VTR no dan a basto para recibirlos», indicaron.

Respecto a las propuestas del gobierno, advierten que estas son insuficientes para ellos y advierten que sería insostenible mantener los equipos de trabajo que poseen donde gran parte son mujeres jefas de hogar quienes quedarían sin su fuente laboral.

«Nos ofrecen Fogape que es un crédito, que el día de mañana se debe pagar, pero no sabemos cuándo y con cuántos niños retornaremos y si podríamos pagar, sumado a las deudas que vamos acumulando estos meses», señalan en JISACUP. 

Por último, para revertir este complejo escenario, solicitan subsidios de Emergencia o Programa de Linea directa «donde el gobierno sea garante de derechos de todos los niños y niñas de Chile ya que somos mujeres emprendedoras, que generaron un proyecto familiar que hoy está desapareciendo, damos trabajo a mujeres (en promedio 12 por establecimiento) y nuestros niños y niñas tienen derecho a volver a su establecimiento cuando vuelva la normalidad».