El regreso de Quinzán: La pieza clave en la derrota de la UDI

La elección de Ignacio Pozo (PR) como alcalde suplente tuvo un componente paralelo que fue la articulación por parte de “fuego amigo” para lograr la derrota del candidato UDI, Gonzalo Santolaya. La trama política tuvo como actores a Sebastián Quinzán y Luis Aguilera (RN) para que el candidato radical alcanzara la cantidad de votos suficientes para impedir la llegada del gremialismo al sillón municipal.

Sebastián Quinzán
Sebastián Quinzán | Foto: Redes sociales de SQ

Reuniones secretas, telefonazos durante la misma votación y acuerdos políticos sobre la marcha fueron solo parte en las sombras del duro golpe que sufrió la UDI durante la elección de alcalde suplente de Antofagasta cuyo triunfo finalmente recayó sobre el militante del Partido Radical, Ignacio Pozo.

Todo se desató el viernes 31 de julio cuando el entonces director de Jurídica de la Municipalidad indicaba que -a su criterio legal- Karen Rojo estaba suspendida del cargo. Opinión dada a conocer durante la sesión municipal y que marcó el comienzo de las negociaciones por saber cuál de los sentados en esa mesa llenaría el sillón vacante.

Hasta ese momento, el escenario parecía claro pues la UDI corría con ventaja gracias al «sexto voto» que requería cualquier rival para derrotar al representante del partido, Gonzalo Santolaya, pues este había obtenido la primera mayoría en las municipales pasadas lo que le jugaba a favor.

La certeza de la UDI

Tras varias reuniones privadas de los gremialistas el cálculo era simple, Gonzalo Santolaya pasaría sí o sí a la segunda vuelta pues contaba con el voto de su compañero de partido Roberto Soto, y así ocurrió.

La confianza también vino por otro factor, en la UDI contaban con la abstención de Jonathan Velásquez, quien públicamente había manifestado dicha opción en medios locales. Además, la ley contemplaba que quien pasara a segunda vuelta tendría a favor la cantidad de votos que sacó en la última elección municipal, que en este caso beneficiaba a Santolaya por haber sido el edil más votado de los diez.

Entonces, para que alguien pudiera ganarle requería una mayoría absoluta; es decir, seis votos de sus pares. En otras palabras, Santolaya podría haber sacado 4 votos y su contrincante 5 (contando la abstención de Velásquez), resultado que hubiera favorecido al edil UDI. La confianza y tranquilidad gremialista no les permitió vislumbrar la fulminante y sorpresiva aparición en escena de un polémico y conocido personaje de la política local, Sebastián Ángel Quinzán.

La gran duda: Renovación Nacional

Fuentes muy cercanas a los intensos procesos de negociación confirman que la primera labor del gremialismo fue convencer a Gonzalo Santolaya de ser el candidato de la UDI, pues este al principio no quería asumir dicho cargo, cambiando luego de parecer tras varias conversaciones con cercanos y amigos que lograron que aceptara. El optimismo inicial no permitió vislumbrar riesgos, y cuando surgían ya las dudas sobre si contaría o no con los votos de sus compañeros de pacto Renovación Nacional, se percataron que los motivos para dicha suspicacia tenían asidero.

Participantes de las negociaciones que se llevaron a cabo para inclinar la balanza en contra de la UDI, aseguran que fue precisamente el ex asesor trasandino, Sebastián Quinzán, quien mantiene una conocida y férrea alianza con el edil Luis Aguilera (RN), el puente que permitió lograr los votos que necesitaba el radical Ignacio Pozo para ganar la elección vivida este martes. Actores del proceso ratifican que el diseño de la nueva administración tiene unas pinceladas aportadas por el argentino, quien se empeñó todo el tiempo en no dejar huellas, generando las confianzas necesarias para cerrar las negociaciones.

Los dos votos RN más todos los de centro izquierda eran el único escenario posible para que ganara Ignacio Pozo, de ahí que las negociaciones para que eso ocurriera eran fundamentales, pues sin el apoyo de RN -quienes incluso podrían haberse abstenido- el triunfo seguro era para Santolaya (UDI). Pero la historia había comenzado a escribirse varios días antes.

El conteo de votos

El fin de semana anterior a la votación ya había voces que señalaban que Ignacio Pozo (PR) contaba con los seis votos necesarios para ganar en segunda vuelta, dándose por sentado que Renovación Nacional no votaría por el candidato de su compañero de pacto, Gonzalo Santolaya (UDI). Sin embargo, aspiraciones de último minuto de Wilson Díaz (PS) por también ocupar el puesto desordenaron momentáneamente el escenario a lo que se habría sumado una diferencia de opinión con Pozo luego que este último rechazara dar su voto al socialista.

Aquí el rol de Quinzán, aseguran cercanos a las negociaciones, fue lograr que la UDI no obtuviera los sufragios y conseguir que algunos votos claves de la oposición mantuvieran su voto a favor de Pozo y así alcanzar el anhelado sexto sufragio que permitiría neutralizar la opción de Santolaya. Incluso en pleno desarrollo de la sesión, mientras se votaba, uno de los ediles de oposición habría manifestado dudas de apoyar a Pozo, donde una intervención del propio trasandino logró reordenar el naipe, dando la estocada mortal a las pretensiones del gremialismo.

«Cruzar el charco»

El mismo día de la votación, las palabras de Felix Acori (RN) marcaron un rumbo sin salida para la UDI, pues en el preámbulo de su voto indicó que «iba a cruzar el charco» para apoyar a un adversario político, haciéndolo en esa primera vuelta por Wilson Díaz (PS). Fuentes consultadas aseguran que hasta esa votación, Acori habría pensado que el acuerdo finalmente estaba zanjado por Díaz y no por Pozo. De ahí que en la segunda vuelta inclinó su voto a favor del militante radical.

Sin embargo, en la decisión de Acori de no permitir que saliera la UDI también habría pesado el apoyo que necesita de su partido, Renovación Nacional, para postular a Consejero Regional en las próximas elecciones debido a que -al igual que el propio Santolaya y Doris Navarro- no podría repostular como concejal al cumplir el límite exigido por la nueva ley que rige estas materias.

Tras bambalinas, la intervención de Quinzán generó un altísimo grado de molestia en el gremialismo quienes incluso están evaluando presentar acciones legales por usurpación de funciones en contra de Ignacio Pozo (PR) por considerar ilegal todo el proceso, a la espera que durante los próximos días realicen un Consejo Regional que podría detonar el inicio de una escalada de acciones tendientes a lavar el honor con la renuncia del Intendente Edgar Blanco (RN), a quien quieren traspasar el costo político de haber perdido la oportunidad que uno de los partidos del bloque mantuviera el sillón edilicio de una de las casas consistoriales más importantes del país.

Por otra parte, la historia que siguió es conocida. Santolaya logró solo dos votos y Pozo siete, permitiéndole asumir como alcalde más joven de Chile, hasta abril del 2021 y en la incertidumbre sobre un posible retorno de Karen Rojo, si resuelve favorablemente su conflicto judicial.