Las omisiones de la Ley del cáncer

Columna del Doctor Hugo Benítez, presidente del Colegio Médico de Antofagasta

Sin duda la aprobación de la ley de cáncer Dr. Claudio Mora es un sustantivo avance en la forma de abordar el tema, al obligar por ley a entregar los recursos económicos en las acciones de prevención, pesquisa precoz y tratamiento, lo que permitirá apoyar la magnífica labor que hasta ahora han realizado por décadas, miles de trabajadores de la salud a lo largo del país, incluido los médicos oncólogos y de diversas especialidades, enfermeras, matronas, kinesiólogos,  paramédicos, tecnólogos médicos, bioquímicos, psiquiatras, psicólogos, químicos farmacéuticos y también en varios otros trabajadores entre ellos los  administrativos que son un gran apoyo para la realización finalmente de los actos médicos en favor de los pacientes.

Sin embargo, me llama la atención lo centrado en el área de tratamiento y cuidados paliativos, lo cual es muy necesario, especialmente en la humanización en el trato, la pesquisa precoz, sumado a la mejora en los tratamientos adecuados y oportunos; pero deja muy al debe la prevención, sobre todo en manejo de las causas medio ambientales y los riesgos que la contaminación ambiental provoca en la salud de las personas especialmente en materias de Cáncer, del cual nada dice esta ley; solo “endosa” a las personas la capacidad de prevenir, con estilos de vida saludable, como si fuesen la únicas causas prevenibles o evitables para disminuir el cáncer y  específicamente señala lo siguiente:

  • Es así como en la Estrategia Nacional de Salud se incorpora factores de riesgo o protectores para el cáncer orientado a: “Desarrollar hábitos y estilos de vida saludables que favorezcan la reducción de los factores de riesgo asociados a la carga de enfermedad de la población”, particularmente en lo relativo a tabaco, alcohol, obesidad infantil, actividad física y conducta sexual segura en adolescentes y jóvenes.

Pero nada dicen de la contaminación ambiental.

En Antofagasta, la primera causa de muerte es el Cáncer y la primera causa de muerte por cáncer es el de pulmón, producto de la contaminación de agua por arsénico en los años 1956 a 1970 en la región; al igual que la gran tasa de cánceres de piel y vejiga. Pacientes que hoy necesitan diagnóstico y tratamiento oportuno. Estas personas se podrían salvar, si se diagnostican a tiempo, pero existe déficit de especialistas, de infraestructura y muchos de factores de riesgo. Especialmente en nuestra región, los de origen ambiental, todos evitables.

Ya que continúa la carga y descarga de metales pesados a granel en el puerto de Antofagasta, además del transporte de estos minerales por la ciudad a través del ferrocarril y camiones con contenedores, pero también en camiones encarpados, sin ningún control o fiscalización adecuada, contaminando las calles, edificios y viviendas aledañas al puerto y línea férrea.

Contar con esta ley de cáncer es muy bueno, pues mejorará este aspecto sanitario, disminuyendo el déficit personal, de oncólogos, radioterapeutas, cirujanos oncólogos, anatomopatólogos; mejorando también la infraestructura y programas de pesquisa precoz.

Pero si no contamos con una mejor ley medio ambiental, todo esto, servirá de poco.