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miércoles, abril 14, 2021

Bombero de Antofagasta que sobrevivió al Covid: «La gente no toma el peso de las cosas hasta que les ocurren a ellos»

A un año de la llegada del Covid a nuestro país, conversamos con el voluntario de la Octava Compañía y conductor de ambulancias del Samu que estuvo 25 días internado en la UCI con riesgo vital. Le adelantaron que tardaría un año en recuperar la movilidad, sufrió fallas renales y multisistémicas, pero en solo un mes pudo volver a caminar y retomar su trabajo. Actualmente sigue ayudando a enfrentar la pandemia con el traslado de pacientes con coronavirus.

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Jonathan Mondaca
Jonathan Mondacahttp://www.timeline.cl
Periodista y Licenciado en Comunicaciones, Universidad Católica del Norte (UCN)

La insensibilidad en dos dedos de cada mano es la única secuela que arrastra Roberto Zúñiga, conductor de ambulancias del Samu quien con solo 23 años, estuvo a punto de fallecer por covid la UCI del Hospital Regional.

El también voluntario de la Octava Compañía de Bomberos estuvo entre las primeras 200 personas que a fines de abril del 2020, estaban contagiadas con coronavirus en Antofagasta.

Su caso fue de tal gravedad que incluso los médicos de la UCI le comunicaron a su familia que se preparan para el peor de los desenlaces. “Recuerdo que hablé con el anestesiólogo, cerré los ojos un segundo, y cuando los abrí, habían pasado 25 días. Desperté y no podía mover mi cuerpo, no sabía quién era, no sabía nada (…) Salí del hospital postrado, usando pañales, sin hablar y sin movilidad”, relató Zúñiga.

Hoy se cumple un año desde que se confirmó el primer caso de coronavirus en Chile y el joven funcionario del Samu, como parte del mundo de la salud, ha conocido las dos caras de la pandemia, como interventor en el traslado de pacientes grave y también como afectados. El voluntario de Bomberos, quien el año pasado se reincorporó a su trabajo, recordó todo el proceso en el que casi fallece, desde el contagio, el paso por la UCI y su recuperación.

Cronología

El 2020, en abril ya se consignaban los primeros casos de covid en Antofagasta, y si bien el país estaba preparado logísticamente para enfrentar la pandemia, a nivel de tratamiento e impacto del virus, el terreno era desconocido.

El primero de mayo su polola, quien es paramédico en el Samu Norte, le avisó que debía realizarse una PCR porque ella tuvo contacto con un paciente covid. La madrugada de ese mismo día se sometió al examen cumplió turnos como voluntario en dos compañías, avisando de que era un caso en sospecha. Luego se fue a su domicilio y al llegar, le explicó a su madre que debía utilizar mascarilla y alejarse porque tuvo contacto con un caso positivo. A pesar de que su mamá le quitó importancia asegurándole que no pasaría nada, Roberto se encerró en su dormitorio y le pasaron comida por la ventana. A las 17 horas sonó tu teléfono, eran funcionarios de salud informándole que su examen era positivo, y tras ello, le pidió a su madre, su hermana y su cuñado que se tomaran la PCR.

El 2 de mayo, aprovechando que su familia había salido de la casa para hacer ese trámite, tomó algo de ropa, una almohada y salió en su vehículo. Como su pareja también estaba infectada, decidieron compartir vivienda para cuidarse y no contagiar a más personas. A pesar de que su madre no entendía el motivo por el que había “escapado” la casa, le insistió que era únicamente para protegerlos a ellos.

Ese mismo día comenzaron los primeros malestares y cada jornada que pasaba, acumulaba otro síntoma. El 2 de mayo apareció la fiebre y el dolor de cabeza, al día siguiente perdió el gusto y el olfato, luego tuvo diarrea, más tarde vómitos y dificultades respiratorias.

“Mi gran error fue aguantar mucho antes de ir al hospital, porque pensaba que en algún momento se me pasarían los síntomas. Como mi polola es paramédico, me dijo que debía ir al doctor pero no lo hice”, explicó el bombero. La tarde del 7 de mayo, con todos los malestares afectándolo de forma simultánea, su pareja, quien solo registró dolores de cabeza y una leve neumonía, le pidió que se duchara y al salir, había una ambulancia esperándolo. Lo trasladaron para tomarle una radiografía y practicarle un examen. Con pantalones cortos, una polera, zapatillas y unos audífonos, salió rumbo al hospital.

Los resultados fueron los peores, sus pulmones estaba colapsados con una neumonía, por lo que debían hospitalizarlo. Su primera respuesta fue solicitar el alta voluntaria, siempre con la esperanza de que los síntomas desaparecían pronto. Pero el médico que lo trató es su jefe en el Samu, y éste lo convenció de que se internara a las 23 horas del día siete de su contagio.

En el séptimo piso del Hospital Regional le realizaban exámenes arteriales, administrándole paracetamol, hidrocortisona y oxígeno. A los 23 años no cuenta con ninguna patología de base y solo registra problemas con su peso. Como la consulta fue tardía, su condición era tan avanzada que el tratamiento ya no funcionaba. Apretaba con fuerza la mascarilla con reservorio (bolsa que se infla) para respirar mejor, pero ya daba resultados. Los doctores Tomicic, Elías y Muñoz, de la UCI, le comunicaron que bajaría al segundo piso para ser entubado.

“Como pude, porque me cansaba al hablar, hice una videollamada con mi familia y con mis amigos los bomberos. Como no sabía a lo que iba, me despedí de todos, les decía que se cuidaran, a mi mamá le di las gracias por todo y ella lloraba”, confesó el joven.

25 días después

“Recuerdo que hablé con el anestesiólogo, cerré los ojos un segundo, y cuando los abrí, habían pasado 25 días. Desperté y no podía mover mi cuerpo, no sabía quién era, no sabía nada. Más tarde me contaron que sí tenía algunos recuerdos, porque los bomberos iban a tocar la sirena al hospital y mi cuerpo reaccionaba”, explicó.

Mientras estuvo sedado, registró una falla renal con diálisis de 24 horas y varias fallas multisistémicas. Incluso su familia relató que hubo una semana en que se prepararon para el peor desenlace, ya que era muy probable que falleciera durante esos días. “En la UCI se la jugaron con todo mí, hacían juntas para ver cómo tratarme, el doctor Tomicic me iba a ver en sus días libres”, dijo el conductor del Samu, agradeciendo a los funcionarios del hospital.

Roberto Zúñiga tras salir de la UCI
Roberto Zúñiga tras salir de la UCI

Lo despertaron el primero de junio y recién ocho días más tarde, aparecieron sus recuerdos. Abandonar el recinto médico fue proceso difícil, salió postrado, ocupando pañales, casi sin movilidad, entre tres personas debían bañarlo en la cama y a penas podía hablar. Necesitó de 60 terapias de kinesiología para volver a caminar y ser independiente. El pronóstico era que recuperaría la movilidad en seis meses o un año, pero con las ganas que tenía de retomar su vida, logró cumplir los objetivos en solo 30 días. El 15 de junio salió del hospital y el 5 de agosto ya estaba trabajando.

“Los kinesiólogos de hospitalización domiciliaria, Karen y Diego, nunca me dejaron a pesar de lo negativo que estaba al principio. Ellos se esforzaron para que volviera a tomar un vaso, a caminar, y gracias a su ayuda ahora tengo mi vida normal”, comentó Zúñiga.

Secuelas

El voluntario de la Octava Compañía mencionó que quedó con algunas secuelas, que son mínimas considerando que estuvo a punto de morir. Las consecuencias se reducen a la pérdida de sensibilidad de dos dedos en cada mano, situación que sin embargo, no le afectan para nada al desarrollar una vida plena.

Roberto Zúñiga continúa con sus labores en el SAMU
Roberto Zúñiga continúa con sus labores en el SAMU

A un año del inicio de la pandemia, y luego de atravesar un proceso que pudo terminar con su vida, Zúñiga lamenta que muchas personas todavía no sigan de forma rigurosa las instrucciones sobre el uso de mascarilla, el lavado frecuente de manos y mantener el distanciamiento social. “Es triste ver eso, yo lo viví de dos maneras, atendiendo pacientes y luego como enfermo. La gente no toma el peso de las cosas hasta que les ocurren a ellos. Quienes han perdido familia, saben lo que es sufrir por este virus”, enfatizó.

El conductor del Samu actualmente sigue trabajando con casos ligados a covid, ya que hace pocos días trasladó desde el Hospital Regional al aeropuerto a un paciente que fue derivado a otra región. Pese a las recomendaciones de que cambie de rubro por estar expuesto al coronavirus, señaló que su trabajo al igual que el voluntariado en bomberos, lo hace por vocación.

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