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miércoles, abril 14, 2021

Cristina Dorador, candidata constituyente: “Dicen que los científicos no son políticos, pero sí lo somos”

La doctora de la Universidad de Antofagasta se presenta como independiente a la elección del próximo 11 de abril. Explica que desde el mundo de la academia puede aportar una mirada diversa a la nueva Constitución, vinculando la ciencia con las políticas públicas.

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Jonathan Mondaca
Jonathan Mondacahttp://www.timeline.cl
Periodista y Licenciado en Comunicaciones, Universidad Católica del Norte (UCN)

La protección de los salares de Antofagasta fue una de las razones por las que Cristina Dorador decidió volver a Chile después de doctorarse en Ciencias Naturales en Alemania. La académica de la Universidad de Antofagasta creía que tras generar investigación de alta calidad, la protección de los acuíferos sería prácticamente automática.

Como nada de eso ocurrió, la bióloga comprendió que se necesitaba de un gran trabajo de sensibilización de las autoridades, ya que las decisiones no siempre pasan por factores técnicos. Sin embargo, luego del 18 de octubre, tras reflexionar sobre su rol como científica en la sociedad y temas como los derechos de agua, decidió presentarse como candidata independiente a la Convención Constitucional, para aportar desde el mundo de la academia al ámbito público.

Dorador está en el área de la ecología microbiana, con investigaciones que describen la diversidad de los salares y trabajos aplicados como cremas compuestas por bacterias adaptadas para evitar la pérdida de agua, procesos para biorremediación y diversidad microbiana en pozas de evaporación de litio.

Reconocida por su labor científica, la determinación de presentarse a una elección no fue sencilla, pero explicó que “las candidaturas independientes son una opción para otorgar contenidos de calidad, para escribir una nueva Constitución sin amarres y con una mirada diversa”.

  • ¿Qué factores influyeron para pasar del mundo universitario y de la investigación científica, a presentarse como candidata constituyente?

Comencé a vincularme con el ámbito público desde temprano ya que me investigación radica en los salares y el altiplano, y nos dábamos cuenta que cada vez que subíamos, los sistemas estaban más dañado. También colaboramos bastante con las comunidades indígenas de Tarapacá y Antofagasta, dándonos cuenta que no basta solo con hacer investigación, es importante vincularse con las políticas públicas.

Por otro lado, en Antofagasta nos vimos involucrados en el tema de la construcción del galpón y la contaminación desde el puerto. Asumimos un rol protagónico y escribimos un trabajo científico, demostrando que eran estos concentrados de cobre los que estaban contaminando la ciudad. Es una acción que los científicos debemos hacer, vincularnos con la sociedad, divulgando conocimiento pero también haciéndonos parte de preguntas científicas, como lo fue en ese caso. Y lo que finalmente gatilló mi decisión fue que mucha gente me preguntó si quería ser parte, y a partir del 18 de octubre todos reflexionamos sobre nuestro rol en la sociedad, para cambiar temas tan importantes como la nueva Constitución.

  • ¿Cree que las universidades mantienen una distancia con ciertos temas de discusión que son importantes para Antofagasta?

No solo la academia local, es un fenómeno global. La especialización para generar conocimiento hace que la gente en cierto modo se desconecte de las realidades y contextos. Hay personas que dicen que los científicos no son políticos, pero sí lo somos, de hecho la decisión de qué estudiar es política, porque depende del financiamiento o de dónde estés territorialmente, son varios factores. Promuevo la investigación multi e interdisciplinaria, porque vivimos momentos complejos, donde las soluciones deben ser complejas.

No podemos esperar que simplemente por la creación de una tecnología, se solucione el problema que trae el cambio climático. Tenemos que escuchar distintas opiniones y saberes, la ciencia tiene que avanzar en esa interdisciplinaridad y las instituciones que realizan investigación, deben vincularse mucho más con sus entornos, podemos contribuir mucho. Tenemos muchos científicos que tienen otra postura sobre el desarrollo de la ciencia, muchos hacen divulgación y quienes realizamos investigación cada vez nos vemos más interpeladas a mostrar lo que hacemos. Pero vincularse no es sencillo, sobre todo en regiones, porque el 70% de toda la investigación se realiza en la Región Metropolitana, entonces competimos por fondos con Santiago y no tenemos las mismas condiciones, faltan laboratorios, infraestructura, además somos académicos, hacemos docencia, actividades de extensión, entre otras cosas, mientras que en otros lugares quienes hacen investigación, se dedican más a eso.

  • Independiente del gobierno de turno, ¿qué acogida tienen por parte del Estado las propuestas del mundo científicos cuando son consultados?

Es diverso. Algunas áreas del Estado del están más vinculadas al conocimiento que otras, como lo que vemos ahora con la pandemia, que en tiempo real se toman decisiones respecto al conocimiento científico que se genera en el mundo. Cuándo y cómo vacunar, cuánto tiempo duran las cuarentenas, son decisiones que se toman con evidencia, y ahí se aprecia la real vinculación del mundo científico con la vida diaria.

Generalmente, cuando uno publica un artículo que puede tener implicancia en políticas públicas no es tan sencillo. Al principio era un poco ingenua al respecto, una de mis razones de volver a Chile y trabajar en salares era para protegerlos y pensaba que generando conocimiento de la mejor calidad, se podían proteger casi automáticamente, y no es así. Hay que hacer un gran trabajo de sensibilización de las autoridades, de los distintos actores y formar en pensamiento crítico, porque muchas veces las personas no distinguen los tipos de conocimientos que existen y lo importante que son para tomar decisiones, que en ocasiones son políticas y no técnicas.

  • ¿Qué tan difícil fue levantar una candidatura independiente?

Es difícil porque en el camino nos dimos cuenta de las grandes brechas y desigualdades que tiene el proceso, como la diferencia abismante de financiamiento entre los partidos políticos y las candidaturas independientes. Y también en algo más práctico, que es la franja electoral televisada, como independientes no tenemos espacio porque es irrisorio pensar en un milisegundo frente a lo que tienen los partidos. Esto, porque justamente las reglas fueron hechas en base a las elecciones tradicionales, sin pensar que es un proceso inédito que también requería medidas inéditas. Ha sido difícil pero interesante, estoy muy contenta de vivir esto.

  • ¿Tuvo ofrecimientos para entrar en algún partido político?

No, ninguna persona de algún partido se me acercó.

  • Tampoco habría aceptado recibir apoyo…

Claro que no, somos independientes sin ningún tipo de apoyo de los partidos políticos.

  • ¿La gran cantidad de candidatos y listas independientes favorecerá a la Derecha que presentó una lista única?

Entiendo esos análisis desde una perspectiva muy tradicional respecto de cómo se ve la política en Chile, con escenarios en que la gente no participa mucho. Pero lo que vivimos en el plebiscito, fue que la gente salió en masa a votar, sobre todo acá en el norte con algunas comunas en que el apruebo ganó con más del 90%. Si se mantiene ese entusiasmo y las ganas de cambiar Chile, creo que la gente también votará masivamente el 11 de abril, y lo que esperamos es que esas personas voten por las listas independientes. Eso hará que los partidos políticos no tengan tanto apoyo como el que creen. Es un momento, histórico, incierto para los análisis, pero el movimiento que se manifestó el 18 de octubre, que ha costado la vida y mutilaciones de personas, es muy fuerte y tiene que canalizarse de la mejor manera.

  • Viniendo del mundo de la academia, ¿qué opinión tiene en general de la actividad política en la región?

Desde la academia y el pensamiento científico que uno desarrolla, trabajando con evidencia y resultados un poco más estructurados, llama la atención las decisiones que se toman, a veces por temas políticos centralizados. Incomoda que no se hagan cosas existiendo personas capaces de generar grandes cambios para avanzar en distintos temas de la región. Es importante que los políticos se den cuenta de este cambio, que ya no serán medidos con la misma vara y que la gente exige más nivel, compromiso y altura frente a las decisiones.

  • Desde su especialidad, ¿qué debería ocurrir con la discusión del agua y sus derechos en la próxima Constitución?

Chile es el único país en el mundo en que el agua es un bien negociable de mercado, lo cual es indignante. El agua no solo tiene que ser declarada un derecho humano explícito en la Constitución, también no estamos viendo la real complejidad que eso implica. No tener agua en un país significa que está destinado a desaparecer, mucha migración actual es por la desertificación y falta de agua. Asegurar el consumo humano a través de este derecho es fundamental, lo mismo para los ecosistemas, porque si no disponen este recurso no funcionan, no hay biodiversidad y tampoco podemos vivir. La nueva Constitución necesita una mirada de futuro, de los grandes cambios globales. Lo otro inaceptable, es que en Chile tenemos comunidades en las que no hay agua para las personas, pero sí está disponible para la agroindustria.

  • También se necesita una discusión focalizada sobre este recurso, porque no es lo mismo hablar del agua en Antofagasta que en otras zonas del país.

Toda lo que se escriba en la nueva Constitución necesita distintas perspectivas de equidad, primero de género, territorial y de diversidad. No da lo mismo escribir un texto unitario sin considerar las realidades regionales, y por ello es importante avanzar a la real descentralización del país. Vivimos en el desierto más árido el mundo, donde hay agua en forma subterránea, en los salares, incluso en las nieves que se derriten y en el Río Loa.

Debemos garantizar que las aguas continentales se mantengan, porque eso no está ocurriendo. A pesar de que la minería está migrando al uso de agua desalada, no está disminuyendo el consumo de aguas continentales, ya que son derechos otorgados, se siguen ocupando. Al final no es que sea más amigable la opción de utilizar agua desalada, simplemente está pensada desde una perspectiva económica para aumentar la producción. No se está dejando de usar el agua continental y es urgente que eso ocurra para que los sistemas se puedan restaurar, y no terminen dañados irreparablemente por la Gran Minería.

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