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lunes, junio 21, 2021

Los árboles de Joshua

"Un comunista tiene una seria opción de ser presidente de Chile en menos de un semestre (...) y no vemos una tensión similar a la que existía en el país a finales de la década de los 60", Cristian Zamorano, Doctor en Ciencias Políticas

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Todos sabemos que los tiempos en política son variables y estos últimos días no han sido la excepción. En nuestra ciudad existe un silencio ensordecedor en el mundillo político partidista después del batatazo en las últimas elecciones municipales que dieron como ganador un independiente con más de 10 mil votos de avance sobre su más cercano seguidor, otro independiente.

Desde ese fin de semana electoral, después la furia, los nervios y el ruido; varios están tratando de salvar lo que se puede, para ellos mismos obviamente, y otros ya cambiaron de barco y saben donde ocurrirá la próxima victoria dentro de su mismo sector. Algunos, no sé si son los menos numerosos, dentro de los partidos y/o simpatizantes, no entienden lo que pasó y lo que está pasando. Sin embargo, a nivel regional como a nivel nacional, partidos como la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, sabrán rescatar algo. Por ejemplo, se acaba últimamente de elegir un presidente demócrata cristiano en el Consejo Regional de Antofagasta. Muy próximamente podríamos tener una administradora regional socialista, a partir de julio, ya que ese cargo lo designará el futuro gobernador regional electo. Esa posibilidad es perfectamente plausible. Casi una realidad.

A nivel nacional, esta semana ha sido la oportunidad de ver diversas tipologías de anuncios de candidaturas para las próximas elecciones presidenciales; anuncios de bajadas de otras candidaturas, casi anuncio que esperan ser verdaderos anuncios en un tiempo más adelante (en Valparaíso por ejemplo), alianzas, más o menos improvisadas que se forman, otras que se quiebran y también hay aquellas que parecen estar pegada con engrudo. Todo eso dentro a veces, sino en la mayoría de los casos, de un clima de escepticismo sino indiferencia de un gran sector de la población.

Dentro de ese mismo contexto, la alianza Frente Amplio – Partido Comunista ha sido una de las grandes protagonistas de los vaivenes políticos de estos últimos días que han dejado muy mal parados al Partido Socialista y sus aliados. Todo este embrollo tuvo como epilogo la inscripción a primarias de Gabriel Boric y Daniel Jadue. De estas candidaturas, quizás la de este último es la que contiene quizás menos contradicciones y despierte mayor expectativa dentro de un sector de la izquierda y que también provoca en la derecha, lógicamente, reacciones muchas veces irracionales y epidérmicas.

Detrás de Daniel Jadue está evidentemente el PC, que es el único partido tradicional que obtuvo resultados más allá de lo que ellos mismos esperaban. Antofagasta es la prueba de aquello. La candidatura del candidato PC local llegó mas allá del espectro de su propio partido, inclusive dominó en la zona sur de la ciudad, la que se supone ser más de derecha.

Esos resultados, al igual que la candidatura del alcalde de Recoleta, confirma la presencia del PC en el paisaje político sin ser calificado de extrema izquierda o de partido antidemocrático, por lo menos por el llamado “mainstream”.

Varios van a seguir con el anticomunismo básico y agresivo, utilizando los mismos recursos y siempre la misma retórica, porque también para varios eso es su renta vitalicia, una fuente de ingresos segura, esa de gritar al lobo rojo que viene a “dejar la tremenda”. Como ya estamos viviendo, para muchos, en la tremenda, quizás esa técnica tiene menos éxito que antes y no se revela ya ser tan eficiente. Eso para todo un sector tiene algo de surrealista.

Un comunista tiene una seria opción de ser presidente de Chile en menos de un semestre más y no hay ni siquiera anuncios de un eventual “Tacnazo” con un “General Viaux” versión 2021. A menos de seis meses de la primera vuelta no vemos una tensión similar a la que existía en el país a finales de la década de los 60 / inicio de los 70. ¿Por qué será? ¿Qué pasó? ¿Pedro se comió al lobo? O quizás lo que nos llevo a esta situación no tiene estrictamente nada que ver con la dinámica que condujo nuestro país a vivir, o a padecer más bien, un quiebre institucional.

Hoy asistimos a un desplome de todo un sistema, no esencialmente económico, ni social y “societal”, sino político, dirigencial, de los que sostenían “institucionalmente” y vivían de este sistema. En los años 60/70, los partidos iban creciendo, apoyándose en un activismo concreto y un cuerpo ideológico sólido, el país asistiendo a una multiplicación de cuadros políticos en los diferentes sectores de una calidad que no se ha repetido en la historia de la nación. Aún en todo caso. Había un intento de ser coherente entre lo que se profesaba y como se actuaba. Eso hoy día, no es tan drástico. O no cobra el mismo significado, o más bien no se le presta atención a los mismo códigos.

Un miembro del Partido Trotkista, de la extrema izquierda declarada, puede perfectamente tener Instagram, Snapchat, escuchar Radiohead y ser amateur de cumbia, tener tatuajes y alzar una tremenda bandera PTR en una marcha. Eso si, debe respetar el feminismo, la diversidad sexual, combatir la homofobia, y querer a los perritos y gatitos. En el caso contrario no se lo perdonarían. La famosa “sociedad líquida”, tantas veces mencionada, entrega ese tipo de situación y datos. A veces las analogías baratas entre épocas distintas, que escuchamos por millones estos últimos tiempos, parecen caminos intelectuales cortos que tienen mucho de senderos resbalosos.

Ahora no hay que leer acá lo que no se ha escrito. Lo que se acaba de indicar, no significa que todo estos cambios anunciados y que estamos viviendo van a desarrollarse en un mundo de “Bilz y Pap” donde todas las dinámicas van a converger hacia la misma dirección en total “buena onda”. La sociedad chilena es por naturaleza muy brutal, quizás menos violentas que varias otras dentro del mismo continente del cual hacemos parte, pero eso no retira en nada que es un sistema duro, por ende si hay fricciones, estas conllevaran con ellas tensiones brutales. Pero acá también los tiempos han cambiado y vienen agregar elementos que antes no estaban tan presentes.

Daniel Jadue no es solamente militante del PC, sus orígenes lo han llevado a ser un activo miembro en la comunidad palestina y como tal, ha participado en diferentes organizaciones que defienden la causa de ese pueblo. Recordemos que después de Palestina, el país donde aquella comunidad está más presente en el mundo es Chile. De hecho, últimamente el club de fútbol Palestino ha manifestado en diversos partidos, y frente a la escalada de las violencias en Medio Oriente, su apoyo a la causa. Tampoco se necesita ser experto en geopolítica para saber de las relaciones que entretienen el Mossad con Estados Unidos y por esa vía con varios gobiernos de América Latina. De hecho, en el caso de Chile, el país norteamericano siempre ha estado ligado con el transcurso de la historia nacional, basta mencionar los financiamientos de la “fundación” Kennedy a la Democracia Cristiana dentro del plan de la “Alianza para el Progreso” o el apoyo logístico por parte del gobierno Nixon durante el golpe militar sabiendo que esa estrecha relación ha seguido hasta el día de hoy.

Sin entrar en la lógica complotista, se puede razonablemente pensar que algo puede pasar en base a eso, que algo se puede tensionar de una nueva manera, que manipulaciones pueden haber, una especie de “enfrentamiento invisible”, que no se había configurado antes, pero que puede crear efectos bien reales. Y ese factor, si existe, es nuevo y relacionado a la época contemporánea que vivimos.

Ahora, para que haya tensión, hay que ser por lo menos dos, y ahí cabe preguntarse que pasa con la derecha. Y justamente ella también quiere cambiar de piel y aparentemente el curso de las cosas la va a obligar a dar un salto más pronunciado hacia el centro derecha, disfrazado de tal o no, quizás ocultando de nuevo una derecha ferozmente económica.

Hoy, el candidato “natural” Joaquín Lavín se está desinflando y ve crecer a su joven oponente, regalón del mundo económico a pesar que haya construido una reputación de social, a saber Sebastián Sichel ¿Y adivine dónde nació y se formó ese hábil y nuevo hombre político? En el mismo partido citado al inicio de esta columna, en la Democracia Cristiana, donde aún tiene sus entradas.

Al igual que el PS que ganó las elecciones de la CUT este fin de semana, los partidos políticos aún no desaparecen y están lejos de abdicar. En Santiago como en Antofagasta. Es lo propio de cualquier organismo de siempre buscar a sobrevivir, inclusive en las condiciones más extremas. Al igual que la famosísima canción de U2, aún aparentemente, en estos tiempos nuevos, donde se hace cada vez más difícil vivir con los partidos políticos, tampoco se logra a vivir completamente sin ellos.

Irónicamente, la canción de U2 acá referida, “With or without you” (“Ni contigo, ni sin ti”) es del álbum “The Joshua Tree”, sin lugar a duda el mejor de la banda. Ese título hace referencia a los árboles de Joshua (Yucca brevifolia), plantas resistentes y retorcidas que de alguna manera siempre logran sobrevivir en los desiertos.

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